EXPLOTACIÓN SEXUAL

La fiscala pide penas de hasta 14 años para los 45 proxenetas de Sant Antoni

El Periodico, , 03-05-2010

J. G. ALBALAT
BARCELONA

La fiscala encargada de la instrucción del proceso contra los 45 proxenetas que controlaban desde el 2006 la prostitución de jóvenes rumanas en la zona de la ronda de Sant Antoni pide penas de entre 2 y 14 años para los acusados, entre los que hay hombres y mujeres.
En su escrito de acusación, la fiscala señala que los procesados «aunque no resulta acreditado que constituyeran una organización, sí estaban unidos por vínculos de parentesco». De hecho, explotando a esas mujeres, algunas de las cuales han sido declaradas testigos protegidos, actuaban codo a codo padres con sus hijos, tíos con sus sobrinos, parejas sentimentales… Entre los procesados, todos son de nacionalidad rumana menos tres paquistanís que alquilaban a los proxenetas los pisos donde las prostitutas prestaban sus servicios sexuales.
Los acusados, la mayoría de los cuales están en libertad tras pasar varios meses en prisión preventiva, reclutaban a las jóvenes, algunas de ellas menores de edad, en Rumanía. A muchas de ellas las engañaban asegurándoles que en España iban a trabajar de dependientas. A otras, aunque sí les explicaron que se iban a dedicar a la prostitución, las engañaban diciéndoles que el dinero iba a ser íntegramente para ellas.
Sin embargo, unas y otras caían cuando llegaban a Barcelona en un terrible régimen de explotación. Otras veces, los procesados compraban directamente a proxenetas en Rumanía a chicas que ya ejercían la prostitución en Madrid.
Los acusados ejercían un férreo control sobre las chicas. Muchas tenían que trabajar desde las 11 de la mañana hasta las tres de la madrugada, es decir, 16 horas. Ni siquiera les daban tiempo para comer, y se alimentaban de bocadillos que tomaban en plena calle.

AMENAZAS Y AGRESIONES / Además, les daban severas instrucciones: que tenían que cobrar 20 euros por servicio y que no podían pasar más de 20 minutos con un mismo cliente. Al final del día les quitaban todo el dinero. Si se resistían, las amenazaban con represalias a sus familiares en Rumanía. En algún caso, la banda tenía bajo su poder a los hijos de las chicas, con lo que su vulnerabilidad era total. Otras veces, amenazaban con quemar la casa de sus padres. Si aún así las jóvenes se rebelaban, los detenidos les propinaban palizas e incluso las sometían a agresiones sexuales. Uno de los detenidos ejercía de «árbitro» entre proxenetas en el reparto de calles.

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