«Yo quiero quedarme aquí para siempre»
Las Provincias, , 30-04-2010Para Viviana Suárez hay algunos tópicos sobre los españoles que realmente se cumplen al pie de la letra, como que los valencianos son alegres, los andaluces graciosos y la paella es un plato excepcional. Ella lo ha aprendido poco a poco, a lo largo de los nueve años que lleva viviendo en la capital de Turia.
«Llegué aquí con apenas 17 años junto con mis padres. Ellos buscaban una situación laboral más estable para poder mantener a todos sus hijos. Somos siete hermanos y el trabajo en Bolivia es un bien escaso. Hay mucho desempleo y salarios muy bajos. Aquí se vive ahora una situación de crisis económica, es cierto, pero allí es algo permanente y mucho más acusada a todos los niveles».
Hace casi una década, los padres de Vivina apenas tuvieron dificultades para encontrar trabajo. Ni tampoco para regularizarse. «Como les hicieron contratos legales les dieron casi de inmediato el permiso de trabajo y también el de residencia. Así que todo fue un proceso natural y no tuvieron que sufrir los problemas de ser residente sin papeles. Incluso hace poco han obtenido la nacionalidad española, que ambos habían solicitado».
La buena racha de los Suárez en España permitió poner en marcha el plan de reagrupación familiar y cuatro de los hermanos de Viviana fueron llegando a Valencia en los años sucesivos. Uno tras otro. Sólo dos hermanos se quedaron en Bolivia, ambos con obligaciones familiares. «Mis padres tienen en mente regresar algún día a Santa Cruz, de donde somos (en el este de Bolivia, cerca de Cochabamba). Tal vez cuando se jubilen, pero yo quiero quedarme aquí para siempre. Tengo muy buenos recuerdos de mi infancia allí, pero ya los tengo mejores aquí, donde me he casado y han nacido mis dos hijos. Tengo un niño de cuatro años y una niña de tan sólo 10 meses»
Vivina es peluquera y trabaja en un gabinete de estética en la céntrica calle de San Vicente de Valencia. «Mi primer trabajo aquí fue cuidar niños y ahora resulta que me los tienen que cuidar a mí, claro. Luego trabajé en una empresa de limpieza de escaleras y finalmente hice el curso de peluquería y estética. En el mismo lugar donde estoy haciendo las prácticas y donde espero quedarme».
Es evidente que Viviana está plenamente integrada en la sociedad valenciana, que le ha abierto las puertas de par en par. «Mi marido es andaluz pero está en Valencia desde hace años y vivimos en Sedaví. En verano vamos a visitar a su familia a Córdoba y me gusta mucho aquel ambiente. Además, aunque sea un tópico es cierto que los andaluces son muy graciosos, igual que los valencianos son alegres y acogedores. Desde mi llegada, me he relacionado más con españoles que con bolivianos, no he querido quedarme en un gueto. Bueno, con bolivianos sí me relaciono, pero básicamente con los miembros de mi familia.
Antes de instalarse en Valencia, Viviana no conocía nada de esta ciudad. «Ni siquiera había oído hablar de la paella, pese a ser un plato universal, y ahora es lo que más me gusta. Tampoco conocía las Fallas, que es una fiesta fabulosa. Tanto que estoy pensando hacer fallerita el próximo año a mi hija Patricia, la que sólo tiene 10 meses».
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