El Anglada de Badalona

La Vanguardia, Política, 27-04-2010

No es la primera vez que consigue notoriedad a base de extremar el discurso sobre la inmigración. De hecho, al líder del PP en Badalona no se le conoce otro discurso que este, eterno propagandista del simplismo más atroz sobre un tema tan complejo. Es Xavier García Albiol, sobradamente conocido por sus tres virtudes más relevantes: ser alto y ponerse detrás de todo líder del PP que se pasee por Catalunya, hábil en el manejo del chupeteo a la foto; ser inteligente solo cuando calla; y sacar sapos por la boca cuando la abre. Como le ha ido bien con el discurso del enfrentamiento, y ha ido subiendo peldaños electorales, a la vez que aumentaba su influencia en el partido, Albiol no ha cejado en su empeño de decir barbaridades.

Es, sin ninguna duda, la antítesis de Josep Maria Vila d´Abadal, el esforzado alcalde de Vic que intenta lanzar un SOS contra la ilegalidad, a la vez que gestiona una magnífica política integradora y social. Muy al contrario, el homólogo de Albiol no es otro que el ínclito Anglada, cuyo recorrido en Badalona será efímero, pero no por falta de méritos intolerantes, sino porque su espacio lo llena el líder del PP. Por supuesto, existen problemas de seguridad en Badalona, y existen colectivos de ciudadanos problemáticos, cuya situación dista mucho de la legalidad.

El teniente de alcalde Ferran Falcó, responsable a dos manos de la cuestión –es el responsable de seguridad y el de integración– escribía ayer un interesante artículo en su weblog titulado “A Dios rogando y con el mazo dando” donde explicaba con seriedad las acciones de todo tipo –desde sociales, hasta policiales– que están haciendo para gestionar adecuadamente el problema. Si algo sabe, es que no es fácil. Y, sobre todo, que no es tan burdamente simple como lo presenta el aprendiz pepero de Anglada. El alcalde Jordi Serra ha dicho que sentía vergüenza por la soez manipulación de Albiol, y su vergüenza la compartimos miles de badaloneses. Xavier García Albiol ha sido un precursor de las tesis de Anglada cuando éste aún no había descubierto el rédito de la demagogia antiinmigración y estaba demasiado ocupado en alzar el brazo en el 20 – N. Y ahora es su aprendiz. Por supuesto sube como la espuma, no en vano la ecuación demagogia – seguridad – inmigración funciona como un reloj en los barrios más castigados, pero no sólo no aporta ninguna solución, sino que forma parte del problema. Y, por tanto, lo forma también el propio PP. Pues no vale reñir un poco al niño malo, y aprovechar su demagogia para subir votos. Albiol es un problema en Badalona para todo, para la convivencia, para la sensatez, para el debate sereno sobre la inmigración. Pero, sobre todo, es un problema para el PP, atrapado en su propia telaraña: si lo echan, pierden la bolsa de votos del populismo fascistoide; y si se lo quedan, su discurso los contamina para siempre.

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