PLAN PARA EVITAR EL FRAUDE EN EL ACCESO A LA PROFESIÓN
Los extranjeros se examinarán de catalán o castellano para ser taxistas
# Muchos inmigrantes memorizan el test y consiguen aprobar sin hablar una palabra de estas lenguas # • Los ciudadanos de países donde estos idiomas no son oficiales harán la prueba a partir de septiembre
El Periodico, , 26-04-2010CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA
Presentarse a un examen sin hablar castellano o catalán y aun así aprobar holgadamente. Este fenómeno y la suplantación de la identidad son algunos de los tejemanejes más comunes entre los que quieren obtener el carnet de taxista de manera fraudulenta. La Administración, a la vista de que no se trata de casos aislados, exigirá a partir de septiembre una prueba de idioma previa al trámite de matriculación a todos aquellos aspirantes procedentes de países en los que ni el catalán ni el castellano sean lenguas oficiales. ¿Objetivo? Erradicar la trampa de memorizar las preguntas y evitar dar un taxi a conductores que dependen exclusivamente del GPS.
Ser taxista se ha convertido, en tiempos de crisis, en una profesión refugio a la que han acudido muchos de los que se han quedado en paro o que acaban de llegar a Catalunya en busca de empleo. A día de hoy, según un profesor de la escuela de formación Barcino Santiveri, «la mitad de los estudiantes que asisten a clase son extranjeros, en su mayoría, paquistanís, marroquís o suramericanos». Según cifras del Instituto Metropolitano del Taxi (IMT), el 11% de los conductores son de nacionalidad extranjera –cerca de 1.500– y un gran número trabajan como asalariados de titulares de licencia o en alguna de las empresas del taxi que gestionan varios vehículos.
REACCIÓN OBLIGADA / Este nuevo escenario –alimentado por las denuncias de los profesionales y las desagradables anécdotas que cuentan numerosos usuarios– ha obligado a la Administración a reaccionar. El gerente del IMT, Miguel Ángel Martín, asegura que a partir de septiembre se pedirá este examen previo a todos los candidatos llegados de países donde el catalán o el castellano no son idiomas oficiales, principalmente, marroquís y paquistanís. Ahora, precisa Martín, falta concretar cómo se obtendrá el título, ya sea «a través de escuelas oficiales de adultos o con unos cursos propios que tengan en cuenta el lenguaje que necesita un taxista en su día a día».
José, un taxista de 36 años recién licenciado, explica que el examen es complicado y no logra entender cómo consiguen pasarlo algunos inmigrantes que no hablan «ni jota de castellano». Muchos de sus compañeros denuncian sin tapujos que en las convocatorias hay personas que se hacen pasar por otras y que es habitual el tráfico de exámenes. Rafael, buen amigo de José, sostiene que en algunas escuelas el tutor «tiene que hablar en inglés para que parte de la clase pueda entenderle». El profesor de Barcino Santiveri asegura que en internet circulan fotos de los tests y denuncia que mucha gente se aprende las cosas «como si fueran loros». «Todo esto hace mucho daño a nuestra imagen», lamenta.
Jaume tiene 64 años y lleva 23 en el taxi. Cuenta el caso de una mujer que quería ir a la Quirón y el conductor la tuvo «dando vueltas perdido por Barcelona hasta que la carrera le salió por 22 euros». «No es una cuestión de racismo, pero muchos no tienen ni idea de por dónde van y eso luego lo pagamos todos», se queja.
SALVADO POR EL GPS / Luis Berbel, presidente del Sindicato del Taxi de Catalunya, se pregunta qué pasaría si fueras a un restaurante y el camarero te pidiera que señales en la carta el plato que quieres porque no te entiende. Eso es lo que alerta que está pasando en Barcelona, donde muchos inmigrantes piden al cliente que escriba el destino en un papel para copiarlo «en un GPS configurado en su idioma». «Se quiere dar un mejor servicio, no discriminar; que venga quien quiera, pero que no dañe la imagen del taxi», concluye.
El temario de la evaluación
ACCESOS Y MONUMENTOS
Todas las personas que quieran obtener el carnet de taxista deben asimilar un temario que puede dividirse en dos campos: el marco legal de la profesión y el conocimiento básico de la ciudad. Aquí sigue un resumen de todo lo que el cliente puede esperar de su conductor.
el periódico
CALLES DEL EIXAMPLE
Principales vías del centro y accesos y salidas de BCN
Según el temario que puede consultarse en la web del Instituto Metropolitano del Taxi, pasar el examen no es coser y cantar. El aspirante debe conocer todas las calles del Eixample, en especial, vías como Comte d’Urgell, paseo de Sant Joan y Consell de Cent, que parecen conformar el cuadrado básico en el que se mueve la mayoría del tráfico rodado del centro. Del mismo modo, el estudiante ha de conocer las principales arterias de entrada y salida –Diagonal, Gran Via, Meridiana, Travessera de les Corts y Via Augusta–, así como las vías rápidas y autopistas en las que desembocan.
EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS
Más de un centenar de destinos populares o útiles
En el apartado de edificios, hospitales, clínicas, monumentos, tanatorios y cementerios, el IMT incluye más de un centenar de puntos que el taxista debe conocer como la palma de su mano y sin echar mano del GPS. El distrito de Ciutat Vella es el que más inmuebles populares aporta al temario, con 18 destinos tan conocidos como el ayuntamiento, la fuente de Canaletes, la Boqueria, el Palau de la Música, el monumento a Colón o el Parlament de Catalunya. No faltan el Camp Nou, el Fòrum, todo lo heredado de los Juegos del 92, el Tibidabo, el Zoo y un amplio listado de centros de salud.
REGLAMENTO
Atención al cliente, tarifas conducción y legislación
El temario más sesudo es el que hace referencia al reglamento que regula el sector del taxi. El futuro conductor debe conocer al dedillo los tipos de tarifas y sus horarios de aplicación, las normas que regulan el transporte de pasajeros y las autorizaciones y seguros del vehículo. El punto tres del módulo siete del temario está íntegramente dedicado a «la comunicación con el cliente». Este apartado versa sobre la comunicación verbal y escrita, recuerda la importancia de «la primera impresión» y da las claves para mantener una «charla interesante» durante el viaje.
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