«Los más jóvenes no están en guardia»

El Correo, GERARDO ELORRIAGA, 25-04-2010

Desde sus inicios, la Comisión Antisida de Vizcaya apostó por combatir la pandemia implicando a los grupos de mayor riesgo en labores de prevención. «Es una metodología de trabajo entre iguales», indica Marta Pastor, su presidenta, y explica que este procedimiento implicaba elegir a representantes y formarlos para que hablaran a los suyos de los riesgos y medidas necesarias para evitar el contagio. «Nos permite llegar hasta donde nosotros no llegamos», asegura. «Resulta muy diferente que yo me dirija a un consumidor de droga que lo haga un compañero que hace lo mismo. El efecto difiere simplemente porque yo no estoy en la calle como ellos».

A finales de los años ochenta, profesionales de la salud y familiares de afectados crearon la entidad. Entonces, los principales beneficiarios de sus actividades eran los toxicómanos y las prostitutas, y su trabajo se centraba fundamentalmente en labores de asesoramiento y acompañamiento. Posteriormente, la masiva llegada de inmigrantes cambió sus estrategias e implicó otro objetivo con sus peculiaridades. «Antes de hablar de la infección, con sus connotaciones negativas, hay que referirse a todo lo que le preocupa a esta gente, hasta llegar a plantear los hábitos sexuales».

Su primer abordaje del colectivo fue a través de las ONG colaboradoras y las asociaciones de extranjeros. «Tuvimos la suerte de encontrar dos agentes de salud natos», recuerda. Interesarse por el proyecto y poseer facultades de liderazgo, el conocimiento y la posibilidad de transmitirlo son condiciones inexcusables para formar parte del equipo que gestiona el proyecto. «Es aún más complicado que una selección de personal», afirma.

Iniciativa premiada

Esta iniciativa destinada a acceder a grupos extranjeros mediante la capacitación de algunos de los suyos fue premiada en la primera convocatoria de ‘País Vasco, un alma solidaria’, el programa de ayudas organizado por EL CORREO con patrocinio del Gobierno vasco y la colaboración de BBK. Las mujeres subsaharianas fueron el grupo de más difícil acceso. «Nos costó años y ha sido uno de los últimos logros», indica. En cualquier caso, Pastor advierte de que la inmigración no implica posicionamientos comunes, aunque hay circunstancias habituales derivadas de la ignorancia del sistema que debían abordar en primer término. «A ellos les duele la cabeza y van al hospital, porque no tienen idea del sistema de atención primaria y derivación al especialista».

Además, también habían de afrontar otros miedos. «Hay barreras que no son físicas», añade y menciona el idioma o su condición irregular en el aspecto legal. «A veces, temían que el médico les pidiera una tarjeta y que denunciara su situación». Pero hablar de la enfermedad siempre es difícil, tanto para foráneos como locales. «Porque creemos que el problema no va con nosotros», alega. «No nos percibimos como sujetos de riesgo porque algo así nos agobiaría».

Conductas de riesgo

La cultura y las convicciones religiosas condicionan la lucha contra el VIH, pero también la conducta sexual e, incluso, los sentimientos. «Muchas personas piensan que con su pareja estable no hay que usar el preservativo», lamenta y menciona la costumbre de abandonar toda precaución cuando la relación de pareja avanza. «Cuando va en serio, olvidamos que los individuos tienen un pasado. O te aseguras de que estáis bien o hay que seguir usando el condón». Pero también hay otros sectores de la población que corren peligro. Según Marta Pastor, los más jóvenes debutan en un panorama complicado. «Abunda la información, pero, en contrapartida, el inicio de las relaciones sexuales se ha adelantado y es complicado que esos consejos les lleguen», advierte.

«A los preadolescentes los consideramos niños y, en poco tiempo, están llevando a cabo prácticas sexuales, conductas de riesgo o consumiendo sustancias». Además, han de soportar la presión de sus iguales en situaciones en las que escasean los referentes. «Quizás no han bajado la guardia, tal vez nunca la han llegado a subir».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)