El velo

La Razón, 24-04-2010

Vuelvo a escribir sobre el velo, aunque me cuentan que hay musulmanes integristas a los que no les hace ninguna gracia. Y menos si se es mujer, claro. Pero se supone que puedo hacerlo sin que suceda nada, porque escribo desde mi país, donde la Ley me protege y la Constitución me asegura la igualdad. Y quiero hacerlo para que quede constancia de que, no por una cuestión de creencias, sino por una cuestión de derechos, me parece absolutamente inaceptable que, en España, contemplemos con tranquilidad cómo se estigmatiza a una niña menor de edad y a la que, por tanto, la Ley tiene que proteger hasta de sus padres y de sí misma.
A lo mejor, Nawja, la niña de Pozuelo que ha decidido llevar el velo al colegio, según sus progenitores por voluntad propia, aún no comprende que esa religión que le obliga a colocárselo a las mujeres, pero no a los hombres, es totalmente discriminatoria y cercena sus derechos.Y habría que explicárselo. Como también habría que pedirle explicaciones a la Federación Musulmana de España, sobre el papel de la mujer en su religión. Y hacerle ver que la integración en un país pasa por aceptar su tradición, su cultura y desde luego sus normas. Y entre ellas está no sólo obligatoriedad de que los niños  acudan a las escuelas con la cabeza descubierta por una cuestión de respeto, sino, antes que nada, la imposibilidad de aceptar cualquier actitud que indique una discriminación más que probada.
 

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)