A FONDO ROGER
El velo
El Día, , 23-04-2010SE HA ARMADO un lío en la Comunidad de Madrid: un instituto prohíbe la entrada a una joven musulmana por llevar velo. Así lo establecen los estatutos del centro. La niña hace 20 días que no acude a clase y otras cuatro alumnas musulmanas se han solidarizado con ella, aunque acceden a las aulas, pero se quitan el velo a la entrada y se lo ponen a la salida.
La España ociosa ha armado otro lío con esto. Argumento a favor: curas y monjas que imparten docencia en los centros públicos entran y salen de ellos con sus vestimentas religiosas, ¿por qué no esta joven? Argumento en contra: hay que respetar las normas del país en que se vive.
Pero la Constitución consagra a España como un estado aconfesional, aunque nadie duda del arraigo de la religión católica en la población. Zapatero y Cía se han querido cargar este arraigo eliminando los crucifijos de los centro públicos. No se puede actuar siempre a base de ideología y de demagogia.
En principio, cada cual puede vestirse aquí como le da la gana, pero el velo es un signo de sumisión de la mujer ante el varón en la religión musulmana. ¿Por qué no llevan velo los hombres? ¿Dónde están las organizaciones feministas? ¿Acabarán las mujeres en este país vistiendo burka? ¿Dónde está el principio y dónde el fin? ¿Se extenderá esa moda, para que todas las musulmanas españolas acudan a clase con el velo puesto?
Parece claro que la proliferación de musulmanes en este país, atraídos por la bonanza económica de otros tiempos, ha cambiado algunos hábitos. Pero la discusión está en saber si España amoldará sus costumbres a ellos o son ellos los que tienen que aceptar ciertas reglas del juego. ¿Se imaginan ustedes a una mujer entrando en una mezquita? ¿Y penetrando en ella con un crucifijo, o con otro símbolo judío, católico u ortodoxo? ¿Es esto una provocación y lo otro no? ¿Quiénes tienen razón?
Las sociedades modernas viven en una especie de equilibrio frágil. Todas las guerras están motivadas por las creencias religiosas. Lo mismo que los conflictos sociales más graves. Desde el punto de vista sociológico, estudiar los modos de comportamiento de una sociedad plural, en lo moral, en lo religioso y en las costumbres, se hace muy complicado. Y el resultado, si lo hubiera, no cabría aquí.
Pero hay algo que se llama tolerancia y que debe ser el modo de comportamiento de unos y de otros. Tolerancia y respeto a los países en que se vive y a sus costumbres. No es bueno alterar el pulso de la sociedad imponiendo por la fuerza lo que la mayoría no quiere.
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