ciutat vella

Un albergue del Raval apuesta por la multiculturalidad

Ideal Hostel abrió hace 10 años como alojamiento céntrico y económico

El Periodico, , 21-04-2010

CARME ESCALES
BARCELONA

La multiculturalidad que ha caracterizado siempre al Raval barcelonés enlaza con los principios con los que Astrid Comerma abrió, hace 10 años, Ideal Hostel, el primer youth hostel privado de Barcelona, un concepto europeo de albergue urbano que ella descubrió en sus viajes.
Esta joven barcelonesa, hija de Ciutat Vella, se había ido a Austria para estudiar Bellas Artes y, desde allí, aprovechó para conocer todas las capitales de Europa que pudo. «Viajaba con el inter-rail y me alojaba en albergues, donde conocí a muchísima gente”, dice.
Al finalizar su periplo estudiantil y viajero, decidió que el proyecto que la atraparía de nuevo en Barcelona sería poner en marcha un albergue, como alternativa a las pensiones, céntricas, pero con un aire juvenil y sin demasiadas connotaciones culturales. «Los albergues que había aquí en Catalunya se vinculaban más a la montaña o a grupos escolares», señala. Ella quería dotar a la ciudad de un alojamiento juvenil bien situado, económico y que propiciara la convivencia.
La empresaria diseñó personalmente su Ideal Hostel con lo que en Europa triunfaba. «Quería darle ese componente cultural, posibilidades de intercambio entre personas de diferentes países y culturas. Pensaba en jóvenes, pero también mayores, que llegan a una ciudad como Barcelona para consumir cultura, pero que no pueden, o no quieren, gastarse 100 euros en una habitación. Aquí, a partir de 11 o 12 euros, pueden alojarse», afirma.

PERFIL DEL ALBERGUISTA / «Al contrario de lo que se suele pensar, el cliente de albergue es una persona con un buen nivel cultural y un grado elevado de respeto hacia los otros», señala Comerma. «Compartir habitación implica también ese respeto. Y eso es algo que la gente del barrio ha terminado confirmando», añade la dueña del Ideal Hostel.
En los últimos años, la interacción entre los clientes del albergue y el barrio ha aumentado. «Participamos de las fiestas de la calle e informamos a los alberguistas de lo que pueden encontrar en el barrio». La mayoría de ellos tienen entre 18 y 25 años, «pero cada vez vienen más familias, parejas y personas solas mayores», declara Astrid Comerma.

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