Fin de trayecto del Partido del Té

El Correo, MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL, 16-04-2010

«¿Todavía no nos oyes? ¡Nos oirás en noviembre!», prometía una de las pancartas que portaba ayer un manifestante del Partido del Té en la capital federal. Aparecieron por primera vez hace justo un año y entonces se les tomaba por cuatro exaltados, pero la reforma sanitaria sirvió de pólvora para un movimiento que amenaza con arrebatar el Gobierno a los demócratas.

«¿Quién hubiera pensado que un republicano apoyado por el Partido del Té podía ganar en Massachusetts?», recordaba ayer Ron Paul, un libertario emigrado a la formación, que es el candidato presidencial favorito de los conservadores y que, según una encuesta de Rasmussen Report, empataría con Obama si hoy se celebraran las elecciones.

El congresista de Texas todavía no sabe si le interesa el reto, pero quien no oculta sus aspiraciones presidenciales es la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin, que ha abierto y cerrado el ‘express tour’ del movimiento a lo largo y ancho del país durante veintiún días. Empezó en Searchlight (Nevada), donde pretenden enterrar la carrera del líder demócrata en el Senado, Harry Reid, cuyas reelección es incierta. Y terminó ayer en Washington, con una simbólica parada previa en Boston, donde la presencia de Palin atrajo a 6.000 personas.

«¿Es éste el cambio del que nos hablaban?», preguntó sarcástica parafraseando a Obama. «Naaa, quédate con tu cambio, que nosotros nos aferraremos a nuestras pistolas y a nuestra Constitución».

Entre los manifestantes había pocas pistolas, pero no por falta de ganas, sino porque las leyes de Boston y Washington son mucho más restrictivas que las del Oeste americano. «Me siento un poco sola porque normalmente tengo conmigo mi Smyth & Wesson, pero traigo a Dios y al que ha sido mi marido durante 40 años», suspiró desde el estrado Sharron Angle, que ayer recibió el apoyo del movimiento para representar a los conservadores en la batalla de Nevada contra el líder demócrata.

Era el último día para presentar la declaración de impuestos en Estados Unidos, ése en el que las oficinas de correos permanecen abiertas hasta medianoche. Más simbolismo para un movimiento que acusa al Gobierno de derrochar el dinero de los contribuyentes y exige menos tributos y disciplina fiscal. «El socialismo funciona bien hasta que se acaba el dinero de los demás», decía otro cartel.

Cultos y acomodados

El 18% de la población que, según una encuesta de ‘The New York Times’ y CBS, apoya este movimiento cree que Obama está arruinando al país, le tacha de comunista y hasta de musulmán, pero están lejos de ser cuatro analfabetos de la América profunda. Según el mismo sondeo, ha recibido más educación que la media y tiene más nivel económico, son mayoritariamente hombres, blancos, de más de 45 años, se consideran «muy conservadores» y están «enfadados» con Washington, frente a la media general que se siente «decepcionada». A Obama le tachan de «muy liberal», con políticas que favorecen a los pobres y a los negros. «Hitler también daba grandes discursos», le criticaban ayer.

Ponen el dedo en el plan de estímulo económico, la reforma sanitaria y el rescate bancario porque son temas que encuentran amplio eco en la sociedad. «Washington, no somos tu cajero automático», reclamaban las pancartas. Los organizadores prefieren dejar los asuntos sociales más conflictivos como el aborto y los matrimonios homosexuales para cuando pasen las elecciones legislativas de noviembre, pero no lograron impedir que los eslóganes violentos, racistas y antiinmigrantes asomaran en la variopinta multitud llegada de todos los rincones del país.

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