Un futuro truncado por la carretera

La Voz de Galicia, R. Ramos, 07-04-2010

Bogdan cubría las vacaciones del hermano de otro fallecido, Dumbrava, que trabajaba para ahorrar dinero y regresar a Rumanía. Khalid iba a casarse en junio en Marruecos

perfiles | Bogdan Hriscu, dumbrava Mircea y Khalid Mansouri | Víctimas del accidente en Agolada

Bogdan cubría las vacaciones del hermano de otro fallecido, Dumbrava, que trabajaba para ahorrar dinero y regresar a Rumanía. Khalid iba a casarse en junio en Marruecos

Los tres fallecidos en Agolada compartían trabajo nocturno descargando pollos. Su sueldo era de 900 euros al mes. El conductor, Bogdan Hriscu, de 20 años, solo llevaba dos semanas en esa labor y lo hacía para cubrir las vacaciones de Pedro Mircea, hermano de otro fallecido, Dumbrava Mircea, de 27 años. Eran del mismo pueblo, de Birlad, en la provincia rumana de Vaslui. Bogdan no tenía familia en la zona y ayer fue un amigo el que acudió al cuartel para recibir la noticia.

Dumbrava Mircea vivía en Lalín con sus hermanos y parte de la familia, que trabaja en lo mismo. El lunes salió de casa a las siete y media de la tarde. Pedro regresa hoy de Rumanía, y con él vendrán sus padres. Ayer su hermano Laurento conoció la noticia del accidente por una compañera. Preocupado porque no llegaba a casa, llamó a su hermano al móvil y el teléfono se lo cogió la Guardia Civil.

Laurento lleva seis años en España y trabaja por la noche en granjas de vacas. Ayer intentaba asumir la noticia y se mostraba incapaz de andar los metros que lo separaban hasta el domicilio de su hermana, embarazada de cinco meses y con un niño pequeño, y enfrentarse al dolor de la pérdida de su hermano. De él dijo que «trabajaba mucho, gastaba lo mínimo, todo era ahorrar para hacerse con un futuro en Rumanía». Su sueño era como el de sus hermanos: «Estar unos años aquí, ganar un dinero y marchar para poder hacer una casa allí y tener una vida».

Juan, un camionero que ayer fue el último en ver a los tres fallecidos, no tenía más que elogios para estas tres personas: «Son do mellor, moi boa xente e bos traballadores todos». Juan recordaba las bromas que se gastaban muchas noches en las que coincidían. Como casi siempre, ellos quisieron marcharse rápido a casa. A Khalid Mansouri, de 31 años, al parecer, lo esperaba en Lalín su futura esposa, que se hallaba estos días en Galicia y con la que iba a casarse en junio en Marruecos. Su hermano Mohamed mostraba el pasaporte de su hermano en el que figuraba como profesión la de camarero. Mohamed lleva diez años en España trabajando en la construcción, está en paro, por lo que Khalid, después de tres años en España, con su trabajo, era el sustento de la familia residente en Lalín y de parte de sus parientes en Marruecos.

Otro de sus hermanos está en Madrid y ayer se trasladaba a la capital dezana. El deseo de las dos familias es llevar a sus muertos a casa. Esperan que el seguro de la empresa les cubra la repatriación de los cuerpos. Mohamed calcula que llevar a su hermano a Centre Had Bouhsoussen, en Khénifra, puede costar entre tres mil y seis mil euros.

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