Diferentes, pero muy dulces
Los estudiantes de este instituto prepararon decenas de postres típicos para su degustación. Los alumnos del Instituto Bidebieta muestran sus orígenes cocinando
Diario Vasco, , 31-03-2010Diferentes lenguas, distinto color de piel y variedad de culturas. Profesores y alumnos del Instituto Bidebieta son conscientes de que la diversidad es un valor en alza, no en vano en sus aulas conviven estudiantes de las más diversas nacionalidades. Dispuestos a sacar partido a esa riqueza, desde la dirección del citado centro de enseñanza público se propicia el intercambio intercultural a través de actividades como la degustación de postres y dulces típicos que desde hace seis años se celebra en sus instalaciones en vísperas de la Semana Santa.
Esta vez, la iniciativa ha batido su propio récord de participación reuniendo hasta 80 platos diferentes que permitían dar la vuelta al mundo a través del gusto, aunque, eso sí, prestando especial atención a los niveles de azúcar y al riesgo de empacho. Y es que ante tal escaparate digno de la mejor casa de repostería resultaba muy difícil escapar a la tentación de probar cada una de las recetas preparadas para la ocasión por quienes cursan de primero a cuarto de ESO y primero y segundo de Bachillerato.
Solos o, en la mayoría de los casos, con ayuda de sus familias, los jóvenes sorprendían a sus compañeros con delicias como la elaborada por Víctor Manuel. «He hecho una variedad», confesaba este alumno de origen ecuatoriano, refiriéndose al postre resultado de mezclar una receta de su tierra natal con toques de la de su actual región de acogida. Toda una muestra de integración con sabor a fruta. «Es una tarta de manzana hecha al horno con mermelada de melocotón y trozos de la misma fruta», explicaba.
De manzana era también la tarta que la donostiarra Laura y su ama se habían encargado de preparar. «Es la que más solemos hacer en casa. Siempre es un éxito», comentaba la chica, mientras sus amigas Naiara y Nagore compartían la autoría de un apetitoso bizcocho al yogur en el que habían invertido una hora.
El doble de tiempo empleaba Alexandra en su «chocolate hecho en casa» tan representativo de Rumanía. «La mayor parte es obra mía, pero mi madre me ha aconsejado bastante», aseguraba la joven, quien, además, había redactado la receta en rumano, alemán y castellano para compartirla con el resto de estudiantes de Bidebieta.
Ana optaba por un plato «muy típico» de Cuba, un flan de leche condensada con dulce también de leche condensada. «Es muy fácil de preparar», señalaba, al tiempo que enumeraba cada uno de los ingredientes utilizados y los pasos que había dado hasta lograr una delicia que pocos se quedaron sin probar.
Sabores del mundo
Sobre la mesa, otros postres rivalizaban en presentación y sabor. Desde la tarta de galletas de Colombia elaborada por Malen a la característica de Ucrania, decorada con cremas de color azul, blanco y rosa a manos de Volodymiyr, pasando por la colada de Ecuador aportada por Johny, el beijhino de Brasil de Jamile y la sémola con leche propia de Chile que habían cocinado Braulio y Jorge. Los más golosos se deleitaron con las hojuelas rusas de Iliana, el bollo de piña portugués de Nuno y los alfajores argentinos de Paula.
Los responsables del Instituto ponían el acento en la participación «más que excelente» que año tras año registra esta degustación. «A pesar de que es una actividad de carácter voluntario, siempre se implican mucho, tanto los alumnos como sus familias, y hasta hemos llegado a recopilar las recetas en un libro», concluían.
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