Andaluces y marroquíes
La Vanguardia, , 30-03-2010Toni Coromina
Tras el hermanamiento con Torredonjimeno, algún día Vic se hermanará con Nador
Al salir de la estación de Vic, lo primero que el visitante contempla es una escultura de bronce con un padre, una madre, un hijo y una maleta. Se trata de un monumento alegórico de los inmigrantes de la población jiennense de Torredonjimeno que durante los años 60 dejaron su tierra y se establecieron en la capital de la Plana. Según el padrón municipal vicense, actualmente hay unas 350 personas procedentes de este municipio andaluz que residen an la ciudad catalana. La gran mayoría vino gracias al boca a boca de familiares y amigos que conformaron la avanzadilla del éxodo. Para conmemorar los lazos fraternales nacidos durante medio siglo entre las dos ciudades, el próximo 17 de abril se oficializará su hermanamiento oficial en un doble acto.
Según la historiadora M. Teresa Godayol, las causas que motivaron el abandono de Torredonjimeno cabe buscarlas “en las secuelas de la Guerra Civil, el ambiente represivo de la posguerra, la penuria económica de una España rural y atrasada, las pésimas condiciones de vida en Andalucía y las pocas probabilidades de mejorarla”. Mientras los hombres encontraron un empleo en la industria textil, las fabricas de curtidos, las empresas cárnicas o en la construcción, las mujeres trabajaron de chachas. El cambio demográfico de la ciudad de Vic, que también acogió la llegada de andaluces de otras poblaciones (muchos de ellos, cordobeses de Priego) y de inmigrantes de otras regiones, propició la construcción de nuevos barrios y viviendas, como las famosas Casas Baratas.
Conviene no olvidar, sin embargo, que en algunos sectores aparecieron desgraciados brotes racistas contra los mal llamados charnegos que, amén de cierta marginación social, comportaron guerras a pedradas entre mozalbetes autóctonos y los hijos de los inmigrantes.
Quince años después de la llegada de los andaluces empezaron a venir los primeros inmigrantes marroquíes, casi todos procedentes de la ciudad de Nador y de sus alrededores. Y muchos de ellos también se instalaron aquí gracias al boca a boca de familiares y amigos. Hoy, se calcula que en Vic residen cerca de 4.000 marroquíes, de los cuales cerca de la mitad proceden de Nador o de la región del Rif. Desgraciadamente, en ciertos sectores locales se reproduce el rechazo xenófobo que caracterizó la llegada de los primeros andaluces, un colectivo que hoy está muy integrado y que no sufre repudio alguno a causa de su procedencia. Además, la realidad explica que muchos de estos tosirianos (los oriundos de Torredonjimeno) acabaron casándose con catalanes.
Es de esperar que los inmigrantes marroquíes acaben adaptándose y que los vicenses estén a la altura a la hora de evitar conductas impropias. Tras el hermanamiento con Torredonjimeno, algún día Vic se hermanará con Nador.
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