El radicalismo islámico rompe el modelo de convivencia en Malasia
La Vanguardia, , 30-03-2010BANGKOK – Enviado especial
Cada vez son más los musulmanes que piden al Gobierno que aplique la charia a las minorías étnicas
Malasia, un país hasta el momento sinónimo de modelo de integración multicultural, corre peligro de dejar de serlo debido al creciente radicalismo de su población musulmana, que representa el 60 por ciento de los 28 millones de malasios.
La tensión interétnica se halla en el propio texto constitucional, que señala la obligación de los musulmanes de regirse por la charia o ley islámica, mientras que a las minorías de otras religiones se les aplican les leyes civiles. Esta situación, unida a la creciente radicalización e intransigencia de la población musulmana, ha roto el hasta hace poco tiempo modelo de convivencia interreligiosa.
Las autoridades se muestran cada vez más intransigentes. Las fuerzas del orden cada vez son más celosas con el cumplimiento de la charia. Patrullan constantemente por bares y parques públicos vigilando que los jóvenes musulmanes no consuman alcohol o incumplan la khalwat,o excesiva proximidad.
Y cada vez son más los musulmanes que sugieren abiertamente al Gobierno que extienda a toda la sociedad – chinos, indios y miembros de otras minorías étnicas-la charia. Argumentan que extender la prohibición de besarse y acariciarse en público a los no musulmanes evitaría discriminaciones sociales y reduciría las tensiones interétnicas. Una sugerencia, sin embargo, nada fácil de aplicar, en la medida en que afecta al 40 por ciento de la población, que se niega tajantemente a que se le aplique la charia.
Pero la tensión entre colectivos religiosos cada vez es mayor. La última muestra de intransigencia afloró el pasado enero. Varias iglesias fueron atacadas e incendiadas por jóvenes musulmanes radicales después de que el Tribunal Supremo de Kuala Lumpur autorizara a los cristianos a utilizar la palabra Alá como sinónimo de Dios. El semanario cristiano The Herald había recurrido a los tribunales una orden ministerial que lo prohibía, argumentando que los malasios cristianos de los estados de Sabah y Sarawak, en la isla de Borneo, llevan décadas refiriéndose a su dios como Alá.
Las autoridades malasias también han dado muestras de intransigencia en la aplicación de la charia a la población musulmana. A principios de febrero, por primera vez, tres mujeres fueron azotadas, acusadas de adulterio. “El castigo apunta a educar y a dar una oportunidad a quienes han pecado para que en el futuro opten por el camino recto”, afirmó el ministro del Interior, Hishammuddin Husein. Y otra mujer, la ex modelo Kartika Sari Dewi Shukarno, está pendiente de castigo por haber bebido una cerveza en un lugar público.
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