Otros ocho detenidos de la banda que cometió 30 atracos

La Verdad, EP, 30-03-2010

La Guardia Civil y Policía Nacional han detenido a otros ocho presuntos integrantes de un grupo de atracadores al que se imputa la comisión de más de 30 robos a mano armada perpetrados en las provincias de Almería y Murcia en una operación conjunta que, en una primera fase, se saldó con la detención de las 17 personas que integraban la red con base de operaciones en el Poniente almeriense. En esta segunda fase de la operación ‘Beduino – Indalo’, los investigadores dan por desarticulado este activo grupo criminal compuesto, según las detenciones, por 25 personas, que actuaba en la provincia de Almería y en otras localidades cercanas.

El dispositivo policial desplegado permitió localizar, el pasado día 22, a uno de los miembros de la organización que no había sido detenido durante la primera etapa de la operación. Tras concertar una cita con otro de los integrantes de la red se dirigió en su vehículo a la localidad almeriense de El Ejido. Durante el trayecto realizó varios giros prohibidos así como cambios bruscos de velocidad y otras maniobras destinadas a detectar un posible seguimiento por parte de los agentes.

Así, ambos fueron arrestados, teniendo conocimiento que uno de ellos trabajaba en el interior del semillero y aportaba la información necesaria para cometer el robo. Un día más tarde se consiguió localizar y detener, también en El Ejido, al resto de los investigados, si bien uno de ellos, que había asumido el liderazgo del grupo, emprendió la huida al detectar la presencia de los agentes.

Pocas horas más tarde averiguaron que se había ocultado en un domicilio, por lo que se desplegó un dispositivo de vigilancia en los alrededores. El joven saltó desde un segundo piso y emprendió la huida hasta que fue finalmente interceptado y detenido, no sin antes ofrecer una fuerte resistencia.

La banda , integrada por ciudadanos de origen magrebí y argelino, operaba bajo unos roles y una jerarquía «muy definidos» y utilizada siempre el mismo ‘modus operandi’. Según la investigación solían primero realizar una batida por diversos municipios para, una vez localizado un establecimiento «vulnerable», cometer el atraco.

Actuaban en grupos de dos a cinco personas, siempre encapuchados y con guantes, además de armados, en las horas próximas al cierre de los locales. Uno de los miembros aguardaba en el exterior en labores de vigilancia mientras que, con «gran sincronización», organizaban la huida «en vehículos de alta gama para luego desaparecer».

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