Policías de paisano reducen los robos en el mercadillo semanal

La Verdad, ALEXIA SALAS, 25-03-2010

Detención de uno de los carteristas el pasado día 22. :: CEDIDA

Descuideros, picaores, bolsilleros. Cuanto más lejos mejor y, mientras tanto, el bolso bien agarrado si se decide ir de compras por el mercadillo. El de San Pedro ha sido siempre zona de carteristas, algunos de ellos doctores en sigilo, tacto y habilidad. Por eso la Policía Local decidió poner coto a los manos largas y puso en circulación a varias patrullas de agentes de paisano, además de los guardias uniformados. Con este sistema de vigilancia exhaustiva han logrado reducir el número de hurtos, aunque la pericia de algunos descuideros dificulta su captura.

El pasado lunes detuvieron a dos hombres rumanos, E.I.A. y U.V.C., residente en Alicante, que arrimaban un cesto de mimbre a su víctima para sustraerle el monedero. Intentaban consumar los robos sin violencia aunque, según la Policía, no dudaban en hacer uso de ella si eran sorprendidos.

Varios vecinos y turistas habían facilitado la descripción de los dos bolsilleros, lo que facilitó su detención. Un vecino identificó posteriormente a los dos como los que habían intentado robarle la cartera. Es la ventaja de la colaboración ciudadana, que destaca el jefe de la Policía local, Manuel Belmonte, quien asegura que «desde hace dos años se han introducido en el mercadillo clanes de rumanos, búlgaros y magrebíes que han aprendido el oficio, aunque las detenciones por robo de magrebíes suelen ser por lo que se conoce por sirlas, robos violentos con navaja».

El sargento Belmonte ha visto necesario incrementar la vigilancia del mercado, con agentes de paisano incluso dentro de algunos puestos. «Detenerlos es muy complicado porque los hurtos tienen que ser de más de 400 euros para que sean delito, sobre todo si no se ha empleado fuerza ni intimidación con violencia, por tanto es una falta y no hay detención; sólo una denuncia judicial», explica el sargento.

Los descuideros suelen hacer su agosto en las zonas de mayor aglomeración de gente, aprovechando empujones, roces y tropiezos. «Con un gesto rápido y suave pican en los bolsillos con mucha habilidad, en el pantalón o en la riñonera que llevan los turistas, y después se la pasan a otro que la desguaza, como ellos dicen, y la vuelve a pasar a un tercero que hace de tesorero habitualmente desde un coche», asegura Belmonte.

Entre los agentes pinatarenses son famosas las gitanas de Elda, un clan de expertas que se dejan caer cada lunes en el mercadillo, desde la abuela hasta las nietas, algunas menores de edad. «Son extremadamente hábiles y además conocen a la plantilla, así que es complicado sorprenderlas», indica el responsable de la Policía. Al notar la presencia policial, estas profesionales organizan un alboroto para alertar a los otros carteristas que trabajan en las cercanías. El objetivo de la Policía es que «que no se sientan cómodos en el mercado de San Pedro».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)