Anuncia la prohibición del burka por ir contra la dignidad de la mujer

Sarkozy, sin giros de timón tras el reciente batacazo electoral

La Razón, 25-03-2010

El líder galo afirma que ha «escuchado» la voz de los franceses, pero mantendrá el ritmo de las reformas anunciadas.

PARÍS – La grave derrota en las elecciones regionales ha dejado a la derecha francesa noqueada y a la deriva. Ayer, el patrón del barco, Nicolas Sarkozy, tras tres días de silencio, tomó el timón y marcó el rumbo, pero sin cambiarlo. Es decir, mantuvo el giro a la derecha que este lunes imprimía al abrir su Gobierno a dos nuevas corrientes de su misma familia política: «chiraquianos» y «villepinistas».

El objetivo, aplacar el creciente malestar dentro del partido presidencial. A ellos iba dirigido también el aplazamiento «sine die» de la controvertida eco – tasa, decidido el martes por el Ejecutivo después de haberla defendido furibundamente pero aprobada a regañadientes por la mayoría de centro – derecha. Definitivamente, las consecuencias nacionales de unos simples comicios regionales han sido mayores de lo deseado para el jefe del Estado, que ayer continuó con la reconquista entre sus tropas y en un electorado que, absteniéndose en estas elecciones, ha expresado su decepción. Sin embargo, Sarkozy, que gusta de recordar que fue elegido para «sacar a Francia del inmovilismo» y «modernizarla», aseveró que «nada sería peor que cambiar ahora de rumbo». Por eso, seguirá adelante con el ritmo de reformas, sin ralentizarlo, pese a haber «escuchado» el mensaje de los franceses en las urnas.

Haciendo hincapié en asuntos como la seguridad, la laicidad, la agricultura o el absentismo escolar, el líder galo designaba claramente su destinatario, el electorado conservador y las clases populares que han vuelto a buscar calor en la extrema – derecha.

Ante el recrudecimiento de la violencia en los estadios, los transportes y los establecimientos escolares –ayer una alumna de 13 años agredió a golpes a su profesor de 29– Sarkozy se comprometió «personalmente» a atajar esta «plaga». También abogó por una vuelta a los principios y valores tradicionales sobre los que «hemos hecho demasiadas concesiones». De ahí el anuncio de un proyecto de ley para prohibir el velo integral, el burka, por ser «contrario a la dignidad de la mujer», aunque no fijó una fecha.

Tal es la determinación del presidente que aseguró a los agricultores, clientela fiel de la derecha pero enfrentada a una grave crisis en el sector, estar dispuesto a «desatar una crisis en Europa antes que aceptar el desmantelamiento de la PAC (Política Agrícola Común)». Además se dio seis meses para negociar y presentar la crucial reforma de las pensiones y supeditó la instauración de la eco – tasa a su implantación en las fronteras de Europa, para evitar penalizar a Francia.

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