Lo que se está cociendo en Salt
El Periodico, , 09-03-2010Uno de los libros que guardo con más esmero es La cuina de les àvies de Salt, una selección de recetas originales de abuelas de Salt que editó el ayuntamiento. Están detallados los pasos para elaborar platos tan típicos como la fideuá, los canelones y la escudella , pero también el gazpacho, el conejo al ajillo, diferentes platillos y recetas exóticas para mi paladar como los caracoles con coñac y chocolate. Me lo regalaron en el año 2006, en un Sant Jordi que cayó en domingo.
En los últimos días, me he hartado de contrastar la imagen que se está dando a los medios de comunicación del pueblo y el recuerdo que yo guardo de él. Viví allí uno de mis Sant Jordi más animados, con todo el mundo en la calle, actividades muy variadas y un ambiente de fiesta generalizada. Me quedé parada observando la diversidad de los chicos y chicas que hacían de espectadores del concurso de gallos. Comprobé en directo que, cuando se trata de actividades que interesan, no siempre es verdad la cantinela del «es que ellos no participan». Y, curiosamente, lo que reunió a más jóvenes de diferentes orígenes no fue ningún taller de cómo explicar «cómo es tu país», sino un certamen de raperos, más que adecuado a la jornada literaria. Me quedé impresionada, lo confieso: marroquíes, senegaleses, panjabis, ecuatorianos y autóctonos movían la cabeza siguiendo la retahíla de rimas improvisadas.
Ahora dicen que allí hay conflictos culturales; unos se insultan llamándose racistas y otros delincuentes. Yo no sé por qué me huelo que todos tienen más en común de lo que quieren admitir. Mucho me temo que las diferencias no son culturales, pero ¿quién se atrevería a hablar hoy en día de conflictos sociales? Yo, por si acaso, no diré que en realidad estamos hablando de pobreza, de fracaso del ascensor social y de falta de igualdad de oportunidades, no fuera que me tacharan de buenista, de progre ilusa o, incluso, de multicultural.
Así pues, esperaré la nueva entrega de las cocineras de Salt que, con un poco de suerte y el sentido común de alcaldesas como Iolanda Pineda, dentro de 50 años incluirá tagines, pacoras y arepas.
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