Alicante

La noche confunde

La Audiencia impone cuatro años de cárcel al acusado y dos a su víctima porque le apuñaló en un muslo

Las Provincias, MANRIQUE C. SÁNCHEZ | ALICANTE., 08-03-2010

Uno de esos tipos a los que la ‘caja tonta’ ha hecho célebres sin saber si quiera hilvanar sujeto, verbo y predicado popularizó una frase que más de uno pronuncia con sorna en las reuniones de amigos: «La noche me confunde». Eso es más o menos lo que vino a alegar Hakim D. ante el tribunal que lo juzgó el pasado mes de diciembre por agredir brutalmente a un transexual al descubrir que no era mujer. Al menos la mujer cuyos servicios sexuales pensaba haber contratado.

Su víctima, Kleyni Aníbal L.L., sufrió la amputación de parte de una oreja a causa de un mordisco y cuchilladas por la cara y el tronco que le dejaron una visible deformidad. A su vez, Kleyni propinó puñetazos y patadas al otro acusado y un puñalada en el muslo derecho.

Ambos han sido condenados por la comisión de sendos delitos de lesiones: el transexual a dos años de cárcel y el cliente a cuatros años y a indemnizar a su oponente con 24.090 euros. Así se recoge en la sentencia de la Sección Tercera a la que ha tenido acceso este diario.

El incidente se produjo sobre las seis de la mañana del 27 de agosto del 2005 en el domicilio de Kleyni, ubicado en la avenida Jijona de Alicante. Allí los dos coprocesados se enzarzaron en una violenta discusión que sólo acabó cuando una patrulla de la Policía Nacional hizo acto de presencia después de ser alertada por una vecina.

Al llegar los agentes, Hakim, argelino de 33 años, se descolgó por una ventana y saltó a la calle. Error: la caída le causó una fractura de radio, un esguince cervical y una contusión lumbar.

El procedimiento se podría haber tramitado como una agresión homófoba dada la orientación sexual de uno de los sospechosos. Pero no existía prueba alguna de que Hakim tuviera un intención preconcebida de atacar a Kleyni, de 30 años y nacionalidad ecuatoriana, por ese motivo.

Más bien al contrario. Kleyni admite que es prostituta, pero asegura que la intención de su oponente era robarle y por eso le empujó y comenzó a golpearle con un cenicero nada más abrir la puerta de su vivienda.

El tribunal no cree su versión, «que de ser cierta podría sustentar una causa de justificación», según señalan los magistrados en la sentencia en alusión a una legítima defensa: «No se explica que un sujeto lleve a cabo una acción tan violenta para robar y que agote su esfuerzo en la violencia sin intentar el apoderamiento de dinero ni objetos que hubiera en la causa».

Por el contrario, aunque se da la palabra de uno contra la del otro, la sala se inclina por respaldar la versión de Hakim, la misma que esgrimía la Fiscalía en su escrito de acusación. Este acusado sostuvo en la vista que contrató los servicios sexuales de una prostituta en la avenida de Elche de la ciudad «creyendo que era una mujer». Luego, al descubrir que se trataba de un transexual, «le pidió que le devolviera el dinero pagado, iniciándose entonces una discusión que se transformó en mutua agresión física».

Para el tribunal, admitido por Kleyni el ejercicio de la prostitución como travesti, la de Hakim se presenta como una reacción – sin duda injusta e inadmisible – pero explicable ante su frustrante sorpresa».

Por eso la Audiencia opta por una decisión salomónica e impone sendas penas a los acusados en función de la gravedad de las lesiones que provocaron en el otro. Al menos la defensa de Hakim ya ha anunciado su recurso ante Tribunal el Supremo porque la sala le impone una pena superior a los tres años y medio de cárcel que solicitaba el fiscal.

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