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«Mi hijo no era ningún pandillero y lo mataron»

Las Provincias, J. MARTÍNEZ | VALENCIA, 27-02-2010

Un mes después del apuñalamiento mortal del joven ecuatoriano Cristian Fernando Huanca, sus padres continúan sumidos en una profunda tristeza. La herida sigue abierta. «A veces nos fallan las fuerzas, pero tenemos que levantar cabeza. Vamos a seguir luchando por nuestros dos hijos y por Cristian», afirma Narciso con lágrimas en los ojos.

Susana asiente con la cabeza mientras apreta la mano de su marido. Están de acuerdo. La única alegría que ha recibido la pareja desde el crimen es la visita de su hija de 22 años. Maira, que reside en Ecuador, viajó a Valencia para consolar a sus padres y ahora vive con ellos.

Sobre la presunta pertenencia de Cristian a una banda latina, Narciso asegura que nunca pensó que esto pudiera suceder. «Él nunca llevaba navaja ni tenía malas compañías que nos hicieran sospechar. Mi hijo no era ningún pandillero y lo mataron», asevera.

El sentimiento de perdón no existe para este hombre cuando recuerda cómo murió Cristian a escasos metros de la sede de la Policía Autonómica en Valencia. «Lo persiguieron a la carrera hasta que cayó al suelo y lo mataron de una puñalada en el corazón. ¿Cómo voy a perdonar eso?», pregunta Narciso.

«Por muchos años que pasen en la cárcel, los asesinos de Cristian nunca pagarán bastante por lo que hicieron. Algún día saldrán de prisión y recuperarán su libertad, pero a mi hijo no le van a devolver su vida», añade el afligido padre.

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