'Los Rafitas' de la Cañada Real
El Mundo, , 27-02-2010La Agencia del Menor trabaja en la Cañada Real para que los chicos que delinquen cumplan las medidas judiciales dentro de un proceso de formación. Ya hay resultados La Agencia de Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, dependiente de la Consejería de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, está llevando a cabo una actuación especial con los menores infractores que residen en la Cañada Real Galiana y con otro colectivo importante de adolescentes en riesgo social con el fin de que no vuelvan a delinquir. El trabajo es peliagudo debido al emplazamiento sociogeográfico, la falta de infraestructuras y la ausencia de sus padres, sobre todo en el caso de los pequeños rumanos. Aún más complicado es la labor con las chicas de etnia gitana rumanas cuando éstas tienen que cumplir con las obligaciones de una medida judicial.
Se trata en gran parte de chavales de los países del Este y magrebíes, aunque también españoles de etnia gitana. Muchos carecen de documentación, lo que complica todavía más la intervención.
En la actualidad se supervisa de forma directa a 12 menores. Uno de ellos es un caso especial. Se trata de un niño rumano de 14 años al que se le detuvo por robo con violencia en cajeros y que ha logrado matricularse en un Aula de Compensación Educativa pese a que no sabía ni leer ni escribir y casi ni hablar en castellano. Ha iniciado sus estudios en electricidad y además ha participado en el Foro Mundial Social y en actividades del Carnaval.
El muchacho vive solo con sus hermanos ya que sus padres están en Rumanía. El primer gran logro de la Agencia fue conseguir que se matriculase en un taller de español para extranjeros de un Centro de Día de la Comunidad. El chico acude con regularidad y se ha avanzado en su evolución. De momento le quedan 13 meses de libertad vigilada y los técnicos son optimistas.
Hay otros casos muy llamativos. Como el de un joven de 17 años con 12 meses de libertad vigilada por varios delitos. Sus padres están en prisión. El chico también está realizando un curso de alfabetización en un Centro de Día de la Agencia.
Gran parte de los chavales son analfabetos, han robado y cumplen medidas de libertad vigilada, alguno de ellos tras pasar por un centro de internamiento. Sólo lograr que acudan a una curso y que se interesen por hacer alguna actividad es un triunfo.
En primer lugar los técnicos de la Agencia estudian el expediente e intentan llegar a una hipótesis de lo que le ha pasado al menor y su familia con el fin de ayudarle a superar los problemas que le han conducido a cometer el delito.
A continuación se contacta con sus parientes para identificarle y también ubicarle en su entorno social con ayuda de los educadores que existen en la zona.
En los primeros contactos se le indica que la conducta infractora no es permisible y por ese motivo debe cumplir estrictamente las medidas judiciales. Luego se le motiva para que haga algún programa de estudios o se prepare para un trabajo. «Aquí es donde hay que estar día a día para, no sólo orientarle, sino si es necesario acompañarle con aquellos recursos más apropiados a sus necesidades», dicen en la Agencia.
Para el control del cumplimiento de la medida se fomenta en el menor sus «habilidades sociales, así como los recursos para afrontar las situaciones conflictivas». A lo largo del proceso se apoya al núcleo familiar para que mantenga la pautas y normas hacia el joven y se potencie su proceso de cambio madurativo.
Para superar todos los obstáculos de este desarrollo en su entorno marginal se requiere además una gran dosis de profesionalidad y compromiso y un trabajo coordinado de todos los profesionales, recursos y administraciones, sin olvidarse de las entidades sociales de la zona.
Otra tarea fundamental es evitar la reincidencia. Para ello es necesario seguir la relación con el menor y su entorno familiar con la ayuda de las redes sociales de apoyo.
El IRIS (Instituto para el Realojo e Inserción Social) desempeña también un papel importante en este tratamiento al contar con psicólogos y educadores que trabajan codo a codo con las familias de los menores.
La última fase de este complejo proceso de los menores infractores es su integración en el mundo laboral. Para ello, la Agencia cuenta con el Programa Priamo con profesionales que trabajan en la orientación, formación e inserción laboral con ayuda de empresas y cursos de formación.
Menores aprendices de veterinario
Cinco menores infractores, que se encuentran cumpliendo medidas judiciales en la Comunidad, recibieron ayer de la directora de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, Carmen Balfagón, los diplomas tras superar un curso de ayudante de veterinario. Este curso se incluye dentro del Programa de Formación para el Empleo ‘Intégrate’, que el Ejecutivo regional ha puesto en marcha como parte de su reinserción socio – laboral.
Dejados de la ‘mano de Dios’
La parroquia de Santo Domingo está dejada de la mano de Dios en medio de la Cañada Real. Un grupo de voluntarios acude varias tardes a la semana para realizar actividades con la población, de etnia gitana rumana, que habita en la zona de El Gallinero. La semana pasada reclamaron ante la sede de la Consejería de Sanidad mayor atención por parte de las autoridades madrileñas al enconado problema de esta barriada chabolista. El Fanal y la Red de Madres son otras asociaciones que trabajan en la zona.
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