Cubanos usan a Ecuador para llegar a EE.UU.
El Universo, 22-02-2010Arriesgando la vida en el mar, aspirando a conseguir una visa de las que otorga Washington o saliendo por un tercer país, entre los que la novedad es Ecuador, miles de cubanos encarnan el viejo conflicto migratorio entre Cuba y Estados Unidos, 16 años después del acuerdo que trató sin éxito poner fin al drama de los balseros.
Muchos usan una nueva ruta justamente por Ecuador –que no les pide visa aunque sí una carta de invitación– y otros miles, varios puntos de la frontera con México y Canadá.
“Yo estoy loco por irme, este mismo mes”, dice un joven de 20 años que trabaja de cocinero en La Habana y cuyos padres compraron por 400 dólares la carta de invitación a un ecuatoriano, que la envió desde Quito. En Cuba, en algunos casos, es necesaria una carta de invitación personal o institucional, cuando un cubano desea salir del país, pero la misiva, de alguna forma, debe garantizar el retorno del viajero a su país de origen.
El drama migratorio de los cubanos vuelve con fuerza al tapete por estos días, cuando los gobiernos de la isla y el de Estados Unidos reanudaron los diálogos sobre acuerdos migratorios.
Marta, técnica en computación de 22 años, se quiere ir para reunirse con su padre que se fue de balsero a Estados Unidos en 1994, y recuerda que más allá del negocio, la política o la economía, está el drama de la separación familiar, pues 1,5 millones de cubanos viven fuera de Cuba, la mayoría en Estados Unidos.
Liván, de 33 años y quien ocultó su nombre real, cuenta que perdió en el mar a su hija de tres años, llevada hace cinco años por la madre en una precaria embarcación que zozobró. La mujer y otros emigrantes a bordo fueron rescatados y ahora vive en Miami.
“Hace un año yo intenté. Me embarqué en una lancha en la que íbamos 15, y los americanos nos interceptaron y devolvieron. Política y economía van de la mano: Quería libertad y dinero para vivir bien. No descarto tratar de nuevo, pero es una experiencia amarga”, afirma.
El éxodo silencioso opera con una vasta red de traficantes –cubanos y mexicanos– que cobran entre 6.000 y 10.000 dólares, lo que pagó Liván para enviar a su mujer y niña.
Él es uno de los cerca de 2.200 interceptados por guardacostas en el 2009 y que, en virtud de acuerdos firmados en 1994 por Cuba y Estados Unidos, deben ser devueltos. Los que llegan a suelo estadounidense, como la esposa de Liván, son aceptados.
Cuba acusa a Estados Unidos de seleccionar a la fuerza laboral más calificada, estimular el éxodo con la Ley de Ajuste (1966) que da a los cubanos residencia automática, en tanto que Washington culpa a La Habana por la situación económica y la falta de libertades en la isla.
Acuerdo
En virtud de un acuerdo entre los gobiernos de Cuba y EE.UU., quienes huyen de la isla y lograr pisar suelo estadounidense, no pueden ser regresados a la isla.
Cédulas cubanas
Según cubanos que viven en México, hay mexicanos que compran cédulas de identidad cubanas para ser acogidos con privilegios en EE.UU.
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