España registra el crecimiento migratorio más bajo en 18 años

El Mundo, OLGA R. SANMARTÍN, 20-02-2010

Hay 4,79 millones de extranjeros en situación regular, un 7% más que el año anterior Madrid


Los inmigrantes ya no vienen a España a trabajar. O, al menos, ya no de forma masiva, como venían haciendo en los últimos años. La crisis económica ha frenado la llegada de con papeles, ciudadanos que regresan a sus países de origen o directamente se quedan allí porque aquí no encuentran salidas laborales. El año 2009 cerró con 4,79 millones de extranjeros con permiso de residencia, lo que representa un 7% más respecto a 2008. El porcentaje supone el volumen de crecimiento migratorio más bajo en los últimos 18 años.


Las cifras oficiales del Ministerio de Trabajo e Inmigración, que se hicieron públicas ayer, dicen que hay 317.733 inmigrantes regulares más que en 2008. Si se compara con el trimestre anterior, el incremento es del 1,6% (75.475 personas más).


Otros años, las subidas eran en torno al 20% o al 30%, e incluso en alguna ocasión se rozó el 40%. La desaceleración migratoria empezó a notarse con los datos del 31 de diciembre de 2008, donde ya hubo un discreto crecimiento del 12%.


Hace exactamente 12 meses, la estadística detectó que los rumanos estaban dejando de venir a España. Meses después se vio que comenzaban a marcharse los ecuatorianos, que se quejaban de que la crisis se estaba cebando especialmente con ellos. En las cifras de ahora se detecta que los rumanos regresan – como son miembros de la UE, disfrutan de más movilidad y van y vienen en función de las ofertas – , pero se marchan los colombianos. Este colectivo, el cuarto más numeroso de los que habitan en España, se suma en el éxodo al de los ecuatorianos. Aunque los porcentajes son todavía pequeños, apuntan a que lo que hasta ahora se estaba produciendo en nacionalidades puntuales se está convirtiendo en una tendencia generalizada. Conforme pasan los meses, hay menos ecuatorianos y es muy probable que los datos futuros registren menos colombianos y menos ciudadanos de otras nacionalidades.


Sólo permanece más o menos estable la cifra de marroquíes residentes legalmente en nuestro país, una inmigración más antigua y, por tanto, más consolidada.


Estos datos se refieren a los extranjeros con permiso de residencia, pero las cifras del padrón municipal, en las que el Instituto Nacional de Estadística (INE) contabiliza también a los sin papeles, ofrecen resultados parecidos: entre el 1 de enero de 2008 y el 1 de enero de 2009, la población extranjera creció sólo un 7,2%, de 5,2 millones a 5,6 millones de inmigrantes.


«Era lo que ya se esperaba. Los flujos migratorios están condicionados por la situación económica, y si hemos tenido mucha inmigración estos años es porque la hemos necesitado. Cuando ya no se pide mano de obra, esta situación se frena», señala a este periódico Miguel Pajares, representante de España en el Sistema de Observación Permanente de las Migraciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).


Este antropólogo social vaticina, al igual que otros muchos expertos, que, aunque en los próximos años se produzca una recuperación económica, ya no tendrán lugar en España los grandes flujos de inmigrantes de los primeros años del siglo XXI. Esto es así, explica, porque el boom migratorio que dejamos atrás se ha producido fundamentalmente por dos fenómenos. El primero, por el auge de la construcción, que «no cabe esperar que se repita» en los próximos años. El segundo, por la incorporación de la mujer al mercado laboral, que provocó una fuerte demanda de servicio doméstico.

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