Sociedad

La 'Operación Calamar' extiende sus tentáculos

Agentes del Seprona descubrieron por azar la descarga del mayor alijo de esta droga en 2009 en un polígono industrial

Las Provincias, ALICANTE., 14-02-2010

Ni de lejos podían imaginar aquellos agentes del Seprona que ese 9 de noviembre del 2009, durante una patrulla rutinaria por el polígono industrial de Santa Pola, iban a realizar el servicio de sus vidas en la Guardia Civil. Su celo profesional ante las sospechas que despertaba una operación de carga y descarga en una de las naves permitió a sus compañeros especializados en drogas desarticular una red de narcotraficantes que enviaba hachís a media Europa e interceptar 11.000 kilos de esta sustancia, el tercer mayor alijo de cuantos se han decomisado en la provincia. La ‘Operación Calamar’ extiende ahora sus tentáculos. La Guardia Civil está investigando bajo la dirección de la titular del Juzgado de Instrucción 3 de Elche si los detenidos, nueve de los que ocho siguen presos, contaron con la ayuda de un ‘topo’ en el puerto de Algeciras para introducir el cargamento en la península, según ha podido saber este diario por fuentes próximas a la investigación.

Las pesquisas se han trasladado a la provincia gaditana porque todas las mercancías de alimentos que traspasan la frontera procedentes del norte de África son inspeccionadas en la terminal portuaria. No ocurrió así en este caso. Los lotes de sardinas congeladas entre los que viajaban ocultas las once toneladas de ‘chocolate’ no fueron desprecintados y llegaron intactos a Santa Pola.

Desde allí, los ‘narcos’ – todos ellos españoles y originarios de ciudades como la misma Algeciras, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla y Madrid – iban a redistribuir el alijo en tres camiones de gran tonelaje hacia distintos lugares de Europa. Esa capacidad operativa, su infraestructura, lleva a pensar a los investigadores que la banda debía ser uno de los grupos criminales más activos del continente en esta modalidad delictiva.

El camión que recogió el pescado, perteneciente a la empresa TCC, ya ha sido devuelto a ésta. Y el chófer, a quien tocó por turno realizar el porte contratado por gente de la banda, podría ser exculpado en los próximos meses – de hecho, ya está en libertad provisional – porque todos los indicios apuntan a que desconocía lo que transportaba.

El contenedor también ha sido reintegrado a la compañía Maersk Line, su propietaria. Los palés de sardina congelada en los que iba oculto el cannabis fueron cargados por la rama marroquí de la red desarticulada y fletados en un buque con destino al puerto de Algeciras. Allí fueron desembarcados y recogidos por el camionero de TCC.

Llegaron a Santa Pola perfectamente precintados y no consta que en el punto de inspección fronteriza de la terminal gaditana fueran examinados. Por eso el Instituto Armado ha abierto una línea de investigación paralela, con el objetivo de descubrir si personal de seguridad o control del puerto trabajaban para los sospechosos, según las fuentes consultadas por este diario.

La ‘Operación Calamar’ también ha venido a confirmar que los narcos utilizan las vías terrestres y no las marinas o aéreas para los grandes alijos. Los tres cargamentos más pesados de cannabis en los últimos años – el de Santa Pola es el mayor del último lustro – han sido confiscados en naves industriales u otro tipo de inmuebles: 12.500 kilos en Muro de Alcoy, en 2004, y 12.000 en un chalé de Hondón de las Nieves en el 2002.

Por vía marítima, los alijos suelen ser menores. Son trasladados en rápidas lanchas zodiac en fardos con un peso total de hasta 3.000 kilos, en el mejor de los casos. Pero el aumento de la vigilancia en la costa alicantina, que dispone ya de una red de radares y cámaras de visión nocturna y diurna (Sive), hace prever que el narcotráfico optará por otros métodos.

Cada vez más, por ejemplo, utiliza yates y veleros, que atracan en puertos deportivos y se camuflan con los de sus ricos propietarios.

En abril de 2008, el Servicio de Vigilancia Aduanera abordó con su patrullera ‘Arao’ el yate Burbujas frente a la Manga del Mar Menor. Dentro viajaban 7.710 kilos de ‘chocolate’ que habían sido recogidos en la ciudad marroquí de Nador y hecho escala en Ibiza.

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