> MERCADO LABORAL

Quizá desanimados, pero no parados

El Mundo, TINO FERNÁNDEZ, 14-02-2010

La amenaza del ‘efecto desánimo’ no es la causa principal del descenso de la población activa ni lleva a ésta a tirar la toalla. El efecto desánimo existe, pero aún no se ha convertido en efecto desesperación, algo que llevaría a muchos parados a dejar de buscar trabajo. Quienes se encontrasen en esa situación de pasividad extrema no computarían en la Encuesta de Población Activa (EPA), con lo que un incremento de esta rémora podría convertirse en un factor estructural añadido a las peculiaridades del mercado laboral español y de sus problemas con el desempleo.


Según el Avance del Mercado Laboral Afi/Agett correspondiente al mes de febrero, el 40% de la población española mayor de 16 años es ya inactiva, y 6 de cada 10 nuevos parados son desanimados, es decir, personas que han abandonado la búsqueda de empleo.


El estudio insiste en que «la fuerte caída de la población activa en el cuarto trimestre de 2009 se debe fundamentalmente al efecto desánimo entre jóvenes y varones, que acumulan caídas interanuales de 260.000 y 200.000 activos respectivamente y, por primera vez en la historia de España, a la pérdida de 42.000 activos extranjeros en el conjunto de 2009».


Marta Romero, directora del servicio de estudios de Agett, añade que el efecto desánimo está asociado a determinados ciclos económicos, y «nada apunta a que pueda convertirse en estructural». Samanta Servizio, directora de zona de Randstad, coincide en el carácter circunstancial del efecto, y asegura que éste se ceba especialmente en aquellos que buscan su primer empleo y en los mayores de 45 años con cargas familiares. Servizio opina que este desaliento no se da en jóvenes que rondan los 30 años y que no han vivido anteriormente una crisis: «Se trata de una situación de conformismo más que de desánimo. Este segmento de población aprovecha para mejorar su formación en idiomas o posgrados».


Teresa Rengel, directora del servicio de operaciones de Adecco, tampoco cree que la situación actual lleve a desistir en la búsqueda de trabajo y afirma que «el desánimo es diferente en función del perfil, de la necesidad que se tenga de encontrar un empleo o del tiempo que se lleve buscándolo, pero al final la gente no tira la toalla, porque nadie va a venir a por tí y las soluciones no llegan solas si tú no pones algo de tu parte».


Xavier Mena, profesor del departamento de Economía de Esade, explica que «en una crisis del empleo que va a durar tiempo surgirá esta figura de la persona que no busca trabajo. Hay que coordinar – con los debidos controles – la actividad de los Servicios Públicos de Empleo (SPE) con las agencias privadas de colocación, siendo proactivos en esta coordinación para que, al caer la búsqueda, no haya una permanencia de esos desanimados en el tiempo».


Algunos expertos abogan por modificar esta organización para favorecer el hecho de que los SPE se especialicen en cuestiones de orientación a los trabajadores.


Juan Menéndez Valdés, del departamento de relaciones laborales de CEOE, opina que «persisten elementos de carácter reactivo antes que preventivo, y que se centran mayoritariamente en el parado y no en el mercado de trabajo. Hacen falta políticas que contemplen también a la población en activo para que ésta permanezca empleable antes de caer en el desempleo». Menéndez Valdés es partidario de que los SPE incluyan en sus funciones el análisis del mercado laboral para identificar tendencias.


Por su parte, Teresa Rengel atribuye el descenso de la población activa a los recién titulados que aprovechan para formarse o que reorientan su búsqueda a la espera de que pase la tormenta; al efecto del retorno de los inmigrantes y también al de los nacionales que empiezan a buscar mejores oportunidades en otros mercados.


Precisamente el desánimo de los extranjeros es un factor crucial para Valeriano Gómez, economista del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. Gómez cree que «en lo que llevamos de crisis no deberíamos hablar de efecto desánimo, porque este suele ser propio de procesos de recesión mucho más largos que el que padecemos hoy». El experto atribuye la reducción de la población activa «no a ese desaliento que lleva a abandonar la búsqueda de empleo, sino a un proceso de no activación de la población extranjera, e incluso a un retorno de la misma»: España siempre ha tenido un saldo migratorio negativo, que se rompió en 1974 con la gran crisis del petróleo, que provocó el retorno de españoles y puso en números negros el saldo de la migración.


Valeriano Gómez recuerda que «en los últimos doce años venían más de los que se iban, pero esto ha empezado a cambiar de nuevo. Ahora se puede hablar de dos efectos contrapuestos. Por un lado, el ya citado del desaliento de una población extranjera que no encuentra trabajo y que tiende a regresar en muchos casos. Esto debe verse con toda normalidad. Los flujos de entrada y salida han de estar en correlación, y lo preocupante sería que no llegaran inmigrantes cuando la situación es buena, igual que lo sería que no descendiera la población extranjera cuando la coyuntura económica no es boyante».


Trabajador añadido


Por otro lado, Gómez habla del efecto del trabajador añadido, que es el que provocan aquellas personas que no tenían intención de incorporarse al mercado laboral, pero deciden hacerlo y buscar empleo, entre otras razones, porque el sustentador principal lo ha perdido.


Este caso es el que ha llevado en algunos mercados a una incorporación de la mujer al mercado laboral con una intensidad aún mayor a la del ciclo que ya era normal.


En recesiones pasadas o durante las grandes guerras mundiales el paro ha afectado principalmente a los hombres, y esto obliga a las mujeres a regresar al mercado laboral para ocuparse del sostenimiento económico de sus familias sin abandonar sus responsabilidades domésticas cotidianas.


En la recesión global actual ocurre algo parecido. En mercados como el estadounidense los últimos meses han traído tasas de desempleo masculino que se incrementan a un ritmo mucho mayor que el de las féminas, sin importar factores como la edad o la educación . Algunos expertos predicen que las mujeres superarán a los hombres en fuerza laboral por primera vez en la historia de Estados Unidos, y esto tendrá consecuencias notables, tanto en el mercado laboral como en la vida cotidiana.


Deje de buscar para encontrar


Peter Bregman, CEO de la consultora de gestión del cambio Bregman Partners Inc., sostiene una teoría sorprendente: si se necesita un trabajo, la mejor manera de conseguirlo es dejar de buscarlo desaforadamente.


El experto considera que no es necesario dedicar más de dos horas diarias a esa búsqueda, aunque hay que entender esta actitud tranquila y (demasiado) optimista por el complemento que suponen otras acciones:


>Elabore un currículo eficaz, pero recuerde que éste no le va a proporcionar un trabajo.


>No se obsesione con los portales de empleo. Cientos de miles de personas están ahí, buscando lo mismo que usted.


>Invierta todo el tiempo posible de la búsqueda con gente: comidas, al teléfono, conversando, paseando. Los empleos llegan cuando uno está conectado al mundo y construye relaciones humanas.


>Para el resto del tiempo: separe las actividades que puede hacer solo o con otras personas. Dedique el 90% a hacer cosas que ama o que siempre ha querido llevar a cabo, con gente a la que le gustan esas actividades. Procure ser el líder en esas iniciativas.

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