Comunitat
La sangre vuelve a Alzira tras una reyerta entre dos clanes rumanos
La pelea comenzó por un intento de secuestro en la misma calle de la brutal masacre entre los Kung-Fu y los Mantequilla
Las Provincias,
,
12-02-2010
El barrio de l’Alquerieta de Alzira volvió a temblar de pánico. Y es que sobre las nueve de la mañana de ayer el enfrentamiento entre dos clanes rumanos acabó con varios heridos, dos de ellos de arma de fuego al recibir perdigonazos de una escopeta.
El móvil de la pelea: la disputa por una joven, el mismo que hace cuatro años cuando se produjo el cuádruple homicidio tras la matanza de cuatro miembros de una familia gitana, los Kung – Fu por parte de los Mantequilla.
Y es que ayer por la mañana un grupo de entre 20 ó 30 personas, armadas con palos, botellas y armas blancas bajaron desde la plaza Menéndez Pelayo hasta la calle Alonso Ojeda, (lugar del suceso de hace cuatro años) donde pretendían secuestrar a una joven para que se casara con otro chico de la familia rival. De todas formas, la Policía Nacional de Alzira investiga si se dirigían hacia una chica mayor de edad u otra menor.
Al negarse a entregar a la joven comenzó una pelea con botellas, palos y otros objetos contundentes como piedras o adoquines. También se produjeron varios disparos de una escopeta de perdigones de la familia agredida que hirieron levemente a dos personas. Al menos otras dos fueron también trasladadas al Hospital de la Ribera con cortes y contusiones y crisis de ansiedad.
Pero aquí no acabó la pelea, ya que continuó en la plaza Menéndez Pelayo cuando el otro clan quiso vengar la agresión hasta que llegó la Policía Nacional y Local, que rápidamente separó a los dos grupos y detuvo a estas diez personas.
Una vecina fue la que llamó al 112 al ver un «grupo de gente que se estaba peleando». Según otra mujer que se disponía a llevar a su hija a la escuela, «me vi mezclada con esta muchedumbre por lo que me fui rápidamente, ya que tenía miedo por la niña».
En tres viviendas de este lugar y en los dos escenarios se podía observar las consecuencias de la batalla campal que se produjo y que alarmó a los vecinos: ventanas y botellas rotas, restos de sangre y silencio sepulcral por parte de familiares. «Nosotros no hemos visto nada, solo ruido y ruido, estábamos durmiendo», explica una de las integrantes de uno de las familias.
Mientras, una mujer, tras el desfallecimiento de uno de los implicados, comenzaba a pegarse en la cara, una escena muy parecida a la que se produjo con los Mantequilla y los Kung Fu. Gritos de dolor y de rabia, justo en la casa del lado de la matanza que se produjo hace cuatro años. Otro hombre esperaba a la SAMU con un corte en una mano y también fue trasladado al centro sanitario alcireño.
Inmovilizados en el suelo
La Policía Nacional realizó al menos 13 detenciones y cinco hombres estuvieron en el suelo con las manos en las espaldas fuertemente custodiados hasta que un furgón se los llevó a la Comisaría de Alzira para que prestaran declaración.
Mientras, los agentes comenzaban un exhaustivo trabajo de interrogatorios y de recogida de pruebas para tratar de esclarecer este suceso, e iban en busca del arma de fuego, una escopeta sin los cañones recortados.
Lo que sí encontraron fue un hacha, que requisaron. Tras la recogida de pruebas y el registro, una dotación de agentes se quedó vigilando la zona para evitar más altercados, vigilancia que tiene previsto que se prolongue.
Según fuentes de la investigación estas dos familias no estaban cruzadas. Un testigo relató que la noche anterior ya se olía la tragedia. «Un grupo de gente estaba reunida en la plaza y no paraban de gritar y beber», explicó. Lo que está claro es que la imagen y el recuerdo que se podía observar ayer en l’Alquerieta era idéntica a la de la matanza, con la diferencia de que las cosas no llegaron tan lejos.
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