El Banco de Alimentos de Barakaldo, cada vez más desbordado
La entidad fabril alerta de que podría tener problemas para atender todas las peticiones
Deia, , 11-02-2010Barakaldo. El Banco de Alimentos se ha convertido en uno de los últimos flotadores a los que se aferran muchas familias de Barakaldo para no ahogarse en el mar de la crisis. Todos los martes, decenas de vecinos acuden a esta institución en busca de un poco de comida que les permita matar el hambre a lo largo de la semana. El agravamiento de la situación económica ha provocado que en los últimos meses el número de peticiones haya crecido de forma importante. A este ritmo, el servicio caritativo va camino de sufrir un colapso.
“Pensamos que este año va a ser bastante más duro y si seguimos a este paso llegará un momento en el que no podremos atender a todo el mundo porque cada vez somos más asociaciones pidiendo alimentos y eso supone un mayor reparto del género”, avisó ayer su vicepresidente, Reyes Blanco.
Menos productos para cada vez más bocas hambrientas y sin recursos para adquirir comida. El Banco de Alimentos de la localidad fabril tiene registradas a 300 personas, aunque, por regla general, acuden semanalmente “entre 125 y 130”. Aun así, sólo en los dos últimos meses, la entidad gestionada por la compañía San Vicente de Paul ha visto cómo llamaban a la puerta treinta nuevas familias. “Desde el inicio de la crisis rara es la semana que no vienen por aquí cuatro o cinco personas más a solicitar ayuda”, subraya Blanco.
Las estanterías y las cajas, que los martes suelen estar llenas de fruta, verdura, yogures, refrescos y algún que otro artículo donado por supermercados, se encontraban ayer completamente vacías, una situación cada vez más usual en las instalaciones. “Antes siempre teníamos lotes de emergencia para atender a cualquier persona que se nos presentara fuera del día de reparto con una urgencia, pero desde hace tiempo, nada de nada, salvo leche en polvo para que a los niños no les falte alimento”, explica el responsable.
Los inmigrantes representan el colectivo más importante que acude en la actualidad al Banco de Alimentos, “sobre todo marroquíes y saharauis”. No obstante, Reyes Blanco revela que la llegada de autóctonos al local, situado junto a la estación de tren, es cada vez más abundante, “Hay gente que se nota que ha tenido una buena posición social y que a menudo entra llena de vergüenza porque nunca pensó que se iba a ver así”, concluye .
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