CATÁSTROFE ENTRE LA MISERIA Falsas adopciones

Los 'robaniños' se enfrentan a su propio juicio final

El Mundo, JACOBO G. GARCÍA. ENVIADO ESPECIAL, 10-02-2010

Hoy se decide la suerte de los baptistas acusados de secuestrar a 33 menores Puerto Príncipe


Después de más de una semana encarcelados, los 10 estadounidenses miembros de una iglesia baptista de Idaho (EEUU), acusados de secuestro de menores por intentar llevarse de Haití a 33 niños de forma ilegal, podrían quedar hoy en libertad después de prestar declaración ante un juez. El lunes declararon cinco de ellos, ayer otros cinco y hoy volverán a hacerlo de nuevo todos juntos, momento en el que el juez tomará su decisión.


Todos los acusados, miembros de una extraña agrupación religiosa cuya líder fue identificada como Laura Silsby, llegaron a la sede de la Fiscalía de Puerto Príncipe junto al jefe de su equipo de abogados, el dominicano Jorge Puello, que ha dado un giro a la defensa llevada a cabo hasta el momento.


Según este abogado, los misioneros evangélicos «tenían los papeles legales» requeridos para sacar a los menores de entre dos meses y 12 años fuera de Haití, al contrario de lo que se dijo inicialmente. Aviol Fleurant, otro de los abogados que lleva el caso, afirmó que los misioneros baptistas «entraron al país por una situación de fuerza mayor».


«Estaban ahí en nombre de la humanidad, en nombre del corazón humano, para ayudar a los haitianos a cruzar la frontera porque nada funcionaba en Haití», explicó. «Los niños tienen padres», reconoció, pero recordó que los pocos que han hablado hasta el momento ante los medios «han declarado haberlos entregado de buena fe».


Fleurant se refería así a las familias extremadamente pobres que en la mayoría de los casos aceptaron entregar a sus hijos a un grupo de extranjeros, porque les prometían educarles y darles «una casa con piscina» en República Dominicana, señaló a este periódico Patricia Vargas jefa regional de Aldeas Infantiles, lugar donde ahora viven acogidos los niños.


De acuerdo con una fuente cercana al caso, las autoridades judiciales van a intentar encontrar a los padres de los 33 niños antes del fin de semana, para determinar si es posible o no que les concedan la libertad condicional a los 10 estadounidenses. El jueves, el juez los acusó formalmente de «secuestro de menores y asociación criminal» y rechazó concederles la libertad condicional.


El hombre que hasta ahora aparecía como abogado de los religiosos, Edwyn Coq, renunció el domingo, tras ser acusado de haber intentado corromper al juez para que liberara a sus clientes. «Los padres de estos estadounidenses no se han comprometido con el pago de mis honorarios», explicó a EL MUNDO. «No he recibido ni un solo dólar hasta el momento. Me acusan de algo insólito, dicen que les pedí dinero para corromper al juez, algo que mancha por completo mi reputación», añadió el ex abogado de la defensa.


El letrado confirmó que las familias de los baptistas le habían prometido pagarle 60.000 dólares en concepto de honorarios y que nunca recibió ninguna contraprestación económica.


El primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, se quejó la semana pasada de que el caso de los 10 evangélicos de Ohio está acaparando la atención del mundo entero y que llamen más la atención 10 personas que «el otro millón que sufre en las calles», en referencia a todos los haitianos que siguen viviendo a la intemperie en Puerto Príncipe, casi un mes después del terremoto.


De un día para otro, todas las miradas se desviaron hacia un grupo de estadounidenses, a los que se acusaba del robo de menores. Mientras la comida sigue sin llegar, los haitianos duermen al raso y rezando para que no llueva y su vida sea un tormento aún mayor, toda la atención está puesta en cinco hombres y cinco mujeres de una iglesia baptista que intentaban sacar de forma ilegal del país a 33 niños para «darles una vida mejor».


Cuando se preparaban para dejar el país las televisiones estadounidenses, volvieron a desenfundar sus cámaras y se pusieron a hacer guardia frente a la cárcel donde llevan seis días encerrados para averiguar algo más de esa extraña iglesia baptista de Idaho que parece mezclar ingenuidad y negocio sucio a partes iguales.


Una anécdota en medio de una catástrofe que ha dejado hasta el momento más de 212.000 muertos, 300.000 heridos y más de 4.000 amputados. Una anécdota, sin embargo, que ha enrarecido el clima político en Haití con su principal benefactor en esta crisis Estados Unidos.


Para muchos la llegada de Bill Clinton el pasado viernes tiene la clara intención de lograr la liberación de los norteamericanos. Su esposa, la secretaria de Estado Hillary Clinton, recalcó que Haití es un país «soberano», pero confió en que pueda alcanzarse pronto una solución.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)