Vamik Volkan, presidente de los psicoanalistas de EE. UU.; terapeuta de conflictos étnicos

"Las personas deberían importar más que las patrias"

Vamik Volkan, presidente de los psicoanalistas de EE. UU.; terapeuta de conflictos étnicos. Tengo bastantes años para haber aprendido que cuanto más diferentes nos creemos, más iguales somos. Soy turco americano y una persona, doctor en Psiquiatría, que quiere ayudar a otras personas atrapadas en la obediencia de su etnia o patria. Colaboro con CaixaForum.

La Vanguardia, , 08-02-2010

LLUÍS AMIGUET
Dicen que los discursos políticos no sirven para nada, pero uno cambió mi vida.

En el 79, el presidente egipcio Sadat proclamó ante el Parlamento israelí que el conflicto árabe-israelí “es en un 70 por ciento psicológico”.

¿Usted cree?

No, pero el Departamento de Estado norteamericano sí lo creyó ynos llamó a la asociación de psiquiatras, cuya sección internacional dirigía yo, para enviarnos a Oriente Medio a estudiar su “conflicto psicológico”.

Curioso.

Las cancillerías de El Cairo, Tel Aviv y Washington se lo tomaron muy en serio y enseguida organizamos reuniones de alto nivel.

Cuéntenos los interiores, doctor.

Imagínese la sala: llega la delegación israelí y se sienta frente a la árabe… Silencio.

¿Tenso?

Ante usted está el general israelí que ordenó asesinar a su hermano o el jefe de los suicidas que asesinaron a su hijo en el colegio.

Muy tenso.

Entonces se levanta el jefe de la delegación árabe y propone solemne y desafiante un minuto de silencio por la muerte el día anterior de un mártir combatiente en Gaza.

Ese silencio haría mucho ruido.

Por eso el jefe israelí se levanta y dice que él propone un minuto de silencio por la muerte de uno de sus soldados el día anterior por un suicida en un control.

Ese también.

Todos abandonaron la sala entre insultos.

¿Cómo desbloqueó la negociación?

Les hice volver a la sala y dije que nos íbamos a levantar todos en silencio un minuto y que cada uno lo dedicara a quien quisiera.

¡Bravo, doctor!

Usted lleva ahora un jersey: imagínese que es su identidad personal, la que le guía habitualmente, pero cuando representa a su grupo, su jersey ya no le viste; lo que le protege y determina es la identidad de su grupo, una carpa gigante sobre usted y todo su grupo.

Si no te recuerdan la carpa, con tu jersey estás mucho más cómodo.

Exacto: la identidad de grupo es reactiva: cuanto más la niegan y oprimen y más amenazada está, con más fuerza la defiendes y determina tu conducta.

Pero si la dejan tranquila, no es tan importante para ti.

Si nadie se mete con tu identidad grupal, tú vives tranquilamente tu identidad individual, que es la que guía tus opciones, igual que te pones cada día ese jersey tuyo sin banderas hasta que alguien ataca a tu grupo.

Puro instinto.

No es, en efecto, un mecanismo inteligente sino puramente instintivo. Por eso se priva de sexo a los suicidas islámicos antes de su inmolación en atentado. Recuerdo que, cuando intermediamos entre soviéticos rusos y estonios, uno de cada tres estonios hablaba ruso, la lengua ocupante y enemiga.

¿Lo quisieron erradicar?

Los estonios temían – irracionalmente-que si escolarizaban a sus niños con los rusos ¡Sus hijos acabarían hablando sólo ruso!

¿Por qué?

Por el recuerdo de la ocupación de su carpa identitaria.Hasta los estonios más cultos creían esa estupidez: que su lengua estaba en peligro sólo por contacto con el ruso.

¿Cómo abordó el problema, profesor?

Pedí que me dejaran gestionar una guardería unos meses y demostré simplemente que los niños rusos también aprendían estonio si se les enseñaba convenientemente.

Justo y necesario.

Gorbachov nos pidió ayuda en su negociación con Reagan para el desarme y mi organización de estudio psicológico de conflictos firmó un acuerdo con la Duma rusa.

¿Quién pagaba todos esos viajes?

Tuvimos donaciones millonarias de Hewlett-Packard, Carnegie, de mi universidad de Virginia, y un consorcio petrolero. Pero ni mi equipo ni yo cobramos más que la dieta habitual de los psiquiatras en EE. UU.

¿Qué aconsejaron a Gorbachov?

Yo no soy nadie para aconsejar a Gorbachov ni a Reagan. Sólo soy psiquiatra psicoanalista y lo único que hago es ayudar a mi paciente a que él mismo afronte su culpa, su vergüenza o su dolor y remueva los obstáculos que le impiden reconocerse como es.

¿No puedo yo solito reconocerme?

Reconocer nuestra realidad es doloroso y tendemos a encubrirla con autoengaños u omisiones. Los grupos actúan exactamente igual que las personas y por ello diseñé el método árbol de psicoanálisis grupal.

Sugerente.

Las raíces son los líderes cuyas opiniones se extendían por troncos y las hojas son los subgrupos e individuos que las comparten.

¿Y cómo aplica su método?

No es un café instantáneo a la americana sino meses, a veces años, de paciente recopilación de datos en entrevistas para diseñar ese árbol del conflicto y luego aplicarlo.

¿Tiene una teoría de la negociación?

Hay pautas claras que se repiten. Por ejemplo, al empezar las discusiones, siempre surge en la mesa el microconflicto que reproduce allí el conflicto global – el ejemplo del minuto de silencio-y hay un eco de la calle en la mesa de negociaciones y viceversa.

¿Cuál es su papel?

Ayudar a los grupos en conflicto aque eliminen los obstáculos que les impiden verse como son: más iguales a sus enemigos de lo que les es fácil reconocer.

Nada personal ¡Qué

Nada personal ¡Qué lección de psicoanálisis, humanidad y sentido común me brinda el doctor Volkan! Su apasionante conversión de la técnica psicoanalítica en terapia de grupo, etnia o nación, ha cambiado – discreta, pero efectivamente-la historia en los países bálticos, los acuerdos Reagan-Gorbachov, el conflicto serbocroata, el georgiano-osetio y – con menos efectividad muy a su pesar-el árabe-israelí. Con el doctor aprendo que, cuando creemos que nos oprimen a la patria, perdemos la condición de personas y nos convertimos en portavoces de nuestro grupo, por eso – explica-“cuando un terrorista te asesina no es por nada personal” y por eso “las personas deberían estar siempre por encima de las patrias”.

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