Sociedad

Enganchados a la solidaridad

Las Provincias, MARINA GONZÁLEZ | ALICANTE., 07-02-2010

El voluntariado desempeña un papel fundamental en la sociedad actual. Existen multitud de colectivos que incorporan voluntarios para prestar un servicio de ayuda y apoyo. Hay muchos tipos y todos ellos realizan un trabajo formidable. Estas personas dedican un rato de su tiempo libre para ejecutar labores sanitarias, medioambientales, de inmigración, de apoyo psicológico e incluso de ocio para los más pequeños. El trabajo de un voluntario se podría resumir en su dedicación y empeño para regalar sonrisas. Es lo que tienen en común todos ellos y lo que les llena y les gratifica de su tarea. Son héroes cotidianos, anónimos, personas normales que no llaman la atención pero que en muchas ocasiones ayudan a cambiar la vida de la gente que lo necesita. El voluntariado nace de la unidad de la voluntad, de personas que pensaron que la fuerza es cosa de un grupo. Son gente con inquietudes sociales, que cuestionan ciertas circunstancias porque creen en un mundo más justo, personas que se lanzan a la aventura de ayudar.

En la Comunitat hay 204.110 voluntarios según un estudio de abril de 2009 de la Fundación de la Solidaridad y el Voluntariado de la Comunidad Valenciana (Fundar). Alicante representa el 23,8%, con un total 48,566 voluntarios en toda la provincia. Manuel Costa, Silvina Martínez y Naima Amamra son tres de las personas que forman parte de estos datos estadísticos. Pero ellos, al igual que el resto de voluntarios, no son cifras, si no gente que dedican parte de su tiempo a luchar por unos valores.

Según el estudio realizado por Fundar, en la Comunitat el 63% de los voluntarios son mujeres y el 37% hombres. El perfil del voluntario es de una persona de entre 40 y 50 años (22’9%) que se encuentra fuera del mercado laboral (47’6%). Las estadísticas reflejan una aproximación a la realidad, pero para ser voluntario sólo hay que tener ganas y un poquito de tiempo. La edad, el sexo, el estado civil o la situación laboral no importan si el deseo es trabajar por aquellos que más lo necesitan.

Manuel Costa es el coordinador de la Asociación de Voluntarios del Hospital de Alicante (Avolhal). Esta entidad se basa en acompañar y ayudar a los pacientes que, por circunstancias, están solos o sus familias no pueden hacerse cargo de ellos en determinados momentos. La idea surgió de una enfermera, un médico y una auxiliar administrativa del hospital. Su primer servicio lo realizó Manuel Costa en noviembre de 2006: «Cuando llegué para hacer compañía al paciente él se puso a contarme cosas y de vez en cuando me preguntaba la hora y me decía que el tiempo estaba pasando muy rápido. Cuando salí de la habitación me di cuenta de la necesidad de que el proyecto funcionase», cuenta Manuel. Al principio tan sólo eran 7 voluntarios, a día de hoy ya suman 153 y trabajan todos los días del año. Manuel no se había dedicado a labores de voluntariado hasta 2006.

La coordinación de esta asociación se basa en que los voluntarios vayan rotando de habitación «para no coger cariño a los pacientes». Manuel cuenta que «cualquier tipo de creencias o de circunstancias que el voluntario tenga la tiene que dejar fuera del hospital. Cuando sale se debe olvidar lo que se ha visto dentro y volver a su vida cotidiana. Es importante mantener la barrera, y la empatía no llevarla hacia la persona a la que le haces compañía».

Por su parte, Silvina Martínez lleva dos años y medio colaborando con Cruz Roja en el departamento de medio ambiente. Tiene 38 años y se introdujo en el mundo del voluntariado porque «tenía tiempo libre y quería hacer algo productivo, es la satisfacción de aportar un granito de arena». Desde Cruz Roja se realizan tareas de educación medioambiental en colegios e institutos, reforestaciones en distintos montes de la provincia o vigilancia y concienciación de los visitantes en la zona del Maigmó. Silvina admite que una de las actividades que más le gustan son las que realizan en esta montaña: «Me siento libre cuando voy a la sierra, te cambia el estado de ánimo». Pero también le gustan las acciones que realizan en los colegios: «hay un programa que es ‘Moviéndonos por el agua’ en el que realizamos una especie de gymkana. De esta manera enseñamos a los niños la importancia del agua de una manera divertida».

Silvina cuenta con una sonrisa en la cara que en Cruz Roja ha encontrado amigos: «En las rutas tenemos mucho tiempo libre y nos contamos nuestras cosas. Se crean grandes vínculos». Además señala que para ser voluntario tienes que querer compartir tus gustos y tener ganas de involucrarte: «un voluntario es una persona comprometida, aunque yo creo que si la propia labor que haces te gusta, es lo que te hace comprometerte. Ver que lo que haces no es en vano es bonito. Y al darte cuenta de la importante repercusión que tiene el tiempo que tú le dedicas, hace que te nazca volver otra vez al monte».

Naima Amamra también es voluntaria de Cruz Roja. Realiza tareas de traducción e interpretación con los inmigrantes que llegan a las costas alicantinas. Tienes 35 años y sabe cuatro idiomas: francés, árabe, castellano e inglés. Comenta que «es importante saber idiomas, te abre multitud de puertas y puedes manejar mejor las situaciones que se te presentan». Su labor requiere de un gran esfuerzo porque la llaman cuando una patera de inmigrantes llega. Siguen un protocolo de actuación en el que ella es el puente entre estas personas extranjeras con médicos, trabajadores sociales o voluntarios de Cruz Roja. Naima cuenta como a los inmigrantes que se quedan en España se les busca un alojamiento durante un periodo de tiempo y se les dan todas las comodidades posibles: «intentamos hacer que su llegada a Alicante sea amena», apunta.

Además también ha estado durante mucho tiempo como voluntaria cuidando personas mayores que no pueden valerse por si mismas o necesitan compañía: «Estar con estas personas es maravilloso, ver como sonríen porque tu estás con ellos es muy bonito».

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