Brutal ataque contra la Policía
El Mundo, , 05-02-2010Los seis agentes de la UIP heridos en Las Mimbreras al desalojar una chabola fueron atacados por una «masa violenta y exaltada» que les lanzó piedras, lavabos y barras de hierro y les amenazó con navajas. Dos de los atacantes fueron detenidos El ataque contra los agentes de la UIP el pasado miércoles en el poblado chabolista de Las Mimbreras (junto a la M – 40, en el distrito de Latina) fue salvaje, según la Unión Federal de Policía (UFP). Así se desprende del parte de lesiones causadas a los policías por los atacantes, un grupo de personas de etnia gitana armado con palos, piedras y barras de hierro. Hasta un lavabo arrojaron contra los 15 antidisturbios que se limitaban a proteger a la comisión judicial que se disponía a ejecutar el desalojo de la chabola número 88 del camino de Canalejas.
La Unión Federal de Policía describió los hechos como un «brutal ataque» que dejó este parte de lesiones: un policía con heridas en la cabeza como consecuencia de un palazo, otro con el tobillo fracturado por una pedrada, otro con el hombro dislocado por un golpe con una barra de hierro, otro con la mano lesionada a causa del lanzamiento de un lavabo contra su escudo y otros dos policías con contusiones varias por la lluvia de piedras y objetos.
Cuando llegaron los agentes fueron ya recibidos con insultos por parte de los moradores del poblado. Pero, los incidentes se desataron cuando uno de los individuos arengó al resto para que atacasen a la Policía. A los pocos minutos esa misma persona regresó al frente de una masa exaltada, violenta y armada con picos y palas, que «atacó de una forma vil y traicionera a los componentes de la UIP», según la UFP. Uno de los agresores lanzó la taza de un váter que partió en dos uno de los escudos policiales. «Tras una primera avalancha y utilizando la fuerza mínima imprescindible los agentes desalojaron a este grupo de exaltados», prosigue la UFP. Sin embargo, los chabolistas volvieron a abalanzarse contra los agentes tirándoles piedras. Uno de los violentos sacó una navaja y amenazó a un agente, y otro intentó arrebatar la pistola a otro de ellos. Los agentes dispersaron a los agresores tras aguantar «una lluvia de objetos contundentes de todo tipo, entre barras de hierro, piedras y material de construcción».
La batalla campal se saldó con dos detenidos, uno de ellos un menor que lesionó en el tobillo a uno de los policías. El otro arrestado lo fue por intentar agredir con una navaja a otro de los funcionarios policiales. A la vista de que ninguno de los exaltados resultó herido, UFP afirmó que la intervención policial fue «proporcionada», al tiempo que señaló que «no se puede justificar, en ningún caso, un ataque tan violento contra las Fuerzas del Orden para una simple colaboración con empleados municipales». «La Policía está para defender los derechos de todos los ciudadanos y aplicar, como es el caso, la fuerza mínima imprescindible en disolver actos violentos. Pero no sabemos cómo, siempre somos los perjudicados, los lesionados y las victimas de los violentos y descontrolados», explicó Alfredo Perdiguero, de la UFP.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) también pidió ayer más medidas de protección para los «antidisturbios». El secretario provincial, Felipe Brihuega, dijo que «nadie resarce esas lesiones», ya que los agentes no son indemnizados porque los acusados suelen declararse insolventes y la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil no se hacen cargo de las indemnizaciones.
Una actuación «proporcionada»
La delegada de Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce, explicó que la actuación policial fue «proporcionada» con el fin de garantizar la «seguridad de todos». Aseguró que el desalojo fue por «mandamiento judicial», y como consecuencia, la Policía «lo que hace es cumplir las resoluciones de los jueces». En este sentido, destacó que en este caso fue una resolución judicial «que se ha llevado a cabo con la actuación proporcionada de la fuerza para garantizar la seguridad de todos». Además, insistió en que el trabajo policial fue «adecuado».
No cesan los derribos en Las Mimbreras
El poblado de Las Mimbreras se levantó en 1995 para realojar a 122 familias procedentes en su mayoría del Cerro de la Mica y del Pozo del Huevo. Hace siete años, como muestra la foto, comenzaron los derribos de chabolas de ladrillo y chamizos de madera por orden judicial tras los procesos de desahucio. Pero tras cada demolición surgen nuevas infraviviendas. A lo largo de este año este poblado debe desaparecer.
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