La ley no es tan clara
ABC, , 01-02-2010Los Ayuntamientos están obligados a empadronar a todos los extranjeros que residan en su municipio, independientemente de su situación administrativa. Así consta en la ley Reguladora de Bases del Régimen Local y en la de Extranjería y así debe ser: es la forma de que los extranjeros puedan acceder a los servicios sociales, educativos y sanitarios y también la forma de que los Ayuntamientos puedan planificar en base a un dato real las necesidades de sus ciudadanos.
Sin embargo, la polémica creada por el Ayuntamiento de Vic al plantear la posibilidad de no empadronar a los «sin papeles», ha devuelto al primer plano de la actualidad la cuestión, claramente no del todo resuelta, de la inmigración ilegal. La vicepresidenta del Gobierno puede afirmar que la ley es clara, pero lo ocurrido confirma que no lo es tanto. ¿O acaso es oportunista la decisión del alcalde de Vic? En la ley de Extranjería se da una paradoja que el Ayuntamiento de esa ciudad ha puesto de manifiesto. Por un lado, obliga a los Ayuntamientos a empadronar a todos los extranjeros, mientras que por otro se establece que los extranjeros que hayan entrado en España de forma irregular deben ser expulsados.
Lo cierto es que el Gobierno debería plantearse revisar la recién aprobada reforma de la Ley de Extranjería porque hay algo que no funciona bien y no es responsabilidad de los Ayuntamientos solucionarlo. Los representantes públicos estamos para resolver los problemas, no para confundir a la opinión pública con mensajes que, como en este caso, pueden derivar en comportamientos xenófobos.
Por eso, sería deseable que el Gobierno tuviera la voluntad política necesaria para alcanzar un amplio pacto de Estado en esta materia. La inmigración, y así lo reconoce la Ley, es un fenómeno cambiante y es necesario ir adaptando las normas reguladoras para dar soluciones efectivas a las situaciones que se van planteando. Pero en las cuestiones básicas, los conceptos deben estar claros. Y ese es justo el talón de Aquiles de este Gobierno. Por querer siempre nadar y guardar la ropa, nada siempre en las aguas de la indefinición.
Por cierto. En una reciente entrevista, cuando le preguntaron por la inmigración ilegal, el presidente del Gobierno respondió que no era tema de debate en este momento. Le guste o no a Rodríguez Zapatero, la polémica creada por el Ayuntamiento de Vic demuestra que sí es un tema de debate.
Delegada de Familia
y Servicios Sociales
Ayuntamiento Madrid
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