Chaves compromete a De la Vega

ABC, DOMINGO PÉREZ | MADRID, 28-01-2010

La jornada política se animó ayer con la puñalada trapera – involuntaria, pero no por eso menos dolorosa – que el vicepresidente tercero propinó a la vicepresidenta primera. Manuel Chaves, en su línea, se lió. Quería desmentir una información que aseguraba que el anteproyecto de ley de Régimen Local que prepara su Ministerio de Política Territorial iba a impedir el empadronamiento de aquellos que residieran en pisos patera o en viviendas inhabitables, lo que vendría a dar la razón a algunos ayuntamientos que como el de Torrejón o el de Vic han intentado poner trabas a la entrada en el padrón de extranjeros en situación irregular.

Desmintió la noticia, se lanzó a dar explicaciones, buscó justificaciones; se fue enredando y, por fin, quién sabe si el subconsciente le traicionó. «Se trata – concluyó – de evitar el empadronamiento de aquellas personas que no viven en el domicilio en el que dicen vivir».

Frase meridiana, pero además acusadora. Señalaba directamente al empadronamiento más polémico de esta legislatura. Ponía en evidencia la «irregular» – así fue calificada en sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que se encuentra recurrida – maniobra que permitió a María Teresa Fernández de la Vega votar el 9 – M de 2008 en la Comunidad Valenciana, donde era, además, cabeza de la lista socialista.

Un acto, por lo que explicó Chaves, que en un futuro y si la ley sale adelante tal y como se prevé, además de irregular supondrá un flagrante «fraude de ley» que se puede producir, según explicó «tanto si una persona que no vive en un municipio pretende empadronarse en el mismo por motivos electorales o para tener acceso más fácil a un colegio». Y como no consta, por el momento, que De la Vega necesite plaza en escuela alguna, su acción entraría específicamente en el apartado de cuestiones electorales.

«Villa Elena», una vieja alquería, ya sin tierras de labranza porque fueron vendidas en su día por la vicepresidenta para el desarrollo de un polígono industrial, situada cerca de la A – 7, fue la dirección que la vicepresidenta señaló como su residencia habitual para empadronarse en la localidad de Beneixida. Sin embargo, hace décadas que, como resulta evidente, mora en Madrid. Aparte de que en el viejo caserón, en la planta noble, la segunda, la reservada a los señoritos, ya sólo quedan grietas y telarañas y ni un triste mueble. La planta baja sí que está habitada. Allí viven los guardeses de la finca de la vicepresidenta.

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