El truco de Zapatero

ABC, POR EDURNE URIARTE, 23-01-2010

No deja de sorprenderme el éxito de la demagogia populista de izquierdas en el debate sobre inmigración. Me refiero a su éxito entre élites periodísticas e intelectuales a las que se les supone un notable grado de información y precisión en los conceptos. El concepto de derechos humanos, por ejemplo, groseramente manipulado por Zapatero en Estrasburgo. Con aquello de que no permitirá que se menoscaben los derechos inalienables de ninguna persona con el «truco» del ayuntamiento de Vic.

Cuando el mayor truco de este debate es el que realiza él mismo con los derechos humanos. Que dice ser partidario de «respetar masivamente», pero que es el primero en no respetar, exactamente igual que todos y cada uno de los gobiernos democráticos del mundo. Al menos si nos atenemos al concepto de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

Tanto el preámbulo como el artículo 2 son muy claros. Establecen la universalidad de los derechos humanos, no su estatalidad, y exigen su aplicación independientemente del origen nacional de cada uno. Algo que ni Zapatero ni nadie acata puesto que el truco del concepto de derechos humanos consiste en que se aplica a los nacionales de cada país. Y la izquierda es la primera que niega el derecho de intervención cuando alguien intenta que se cumplan también en otro país.

Para los demás, Zapatero tiene unas estrictas normas de cierre de fronteras y de expulsiones de ilegales, algo de lo que presume Rubalcaba. Por lo que, o bien se condena a si mismo por no respetar masivamente los derechos humanos, o bien deja a un lado truco tan demagógico.

Porque el debate sobre inmigración no diferencia a los que respetan los derechos humanos de los que no lo hacen sino a los que exigen que se cumpla la ley de Extranjería y a los que dicen que es xenófobo exigir que se cumpla, empezando por el propio presidente.

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