PRESIDENTE DE GARRIGUES ABOGADOS
Antonio Garrigues Walker: "Si España olvida lo que debe a la emigración, es que somos un país detestable"
A sus 75 años, desde su sensibilidad de presidente para España del Alto Comisionado de Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR), asegura que luchará para que los emigrantes no pierdan sus derechos en España - " El que no es ético puede que crea que es listo, pero es un cretino" - "Haití, sin corrupción, tiene una sostenibilidad económica absoluta"
Diario de Navarra, , 23-01-2010Se diría que cuando no viaja a uno de sus despachos por el mundo, o cuando no atiende en el último piso del edificio Garrigues de la calle Hermosilla de Madrid, Antonio Garrigues Walker, presidente de la firma multinacional de abogados más extensa de la Península, viaja a Pamplona para impartir una conferencia. El jueves, en su primera visita del año a la capital navarra, participaba en los actos del 25 aniversario de Sodena y visitaba a sus socios en Navarra.
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Se diría que cuando no viaja a uno de sus despachos por el mundo, o cuando no atiende en el último piso del edificio Garrigues de la calle Hermosilla de Madrid, Antonio Garrigues Walker, presidente de la firma multinacional de abogados más extensa de la Península, viaja a Pamplona para impartir una conferencia. El jueves, en su primera visita del año a la capital navarra, participaba en los actos del 25 aniversario de Sodena y visitaba a sus socios en Navarra.
Con unos 2.600 trabajadores en su compañía y una facturación que ronda los 300 millones de euros, Antonio Garrigues es algo más que una referencia en la llegada de las primeras empresas norteamericanas a España en los años del desarrollismo. Garrigues representa la arquitectura de una modernización de la abogacía en España y de la globalización de sus servicios. En los años de la transición a la democracia la familia Garrigues significaba una corriente de oxígeno democrático procedente del exterior, no sólo por haber sido el primer bufete español en abrir oficinas en Nueva York, sino por la aportación de una cultura liberal y humanista. Antonio Garrigues es articulista y, entre otros cargos, miembro del comité ejecutivo de la Comisión Trilateral, fundador del capítulo Español de Trasparencia Internacional y patrono vitalicio de la fundación Ortega y Gasset.
Se ha abierto el debate de la emigración. ¿Existe sitio para todos en España en derechos como salud y educación ?
Me ocupo del tema de refugiados desde hace más de 30 años, aunque no es lo mismo que el movimiento migratorio, pero es un tema vinculado sobre el que he dirigido seminarios. Hay que decir categóricamente que como España olvide lo que le debe a la emigración – una parte muy significativa del proceso de crecimiento económico – es que somos un pueblo detestable. La emigración ha sido un factor de desarrollo realmente impresionante en este país. Sería indecente echar la culpa de la burbuja inmobiliaria a la emigración. En un momento determinado el 96% de los trabajadores de la construcción eran emigrantes, pero la burbuja inmobiliaria también aportó riqueza. A la emigración, ante todo, gracias. No puedes decirles que el problema es que antes éramos ricos y ahora, como ya no somos tan ricos, si no le importa a usted váyase, porque, como dicen algunos, aquí no cabemos todos, pero antes cabíamos todos. Ese es un debate que tenemos que frenar. Si las actitudes racistas y xenófobas no las controlamos, no tenemos categoría como país. Otra cosa es que haya que controlar la emigración ilegal o frenar la entrada porque no estamos en condiciones de darles amparo, y ahí aceptaría cualquier política sensata; pero que a la gente que ha participado con nosotros en un crecimiento tan profundo se les diga que no pueden estar con nosotros es algo que no puedo aceptar y por lo que lucharé. ¿Habrá que cambiar la leyes? Todo menos privar de derechos a un ser humano.
Se habla del carnet por puntos para emigrantes. ¿Qué opina?
Una vez establecidos los principios fundamentales se puede hablar de lo demás. En Estados Unidos se reconoce que todos los procesos migratorios nunca han sido negativos, siempre positivos. Es lo que tenemos que meternos en la cabeza. A España, el país más bajo en natalidad, país católico y machista, nos ha aportado incluso una mejora en el índice de natalidad. Los viejos podemos ser listos, pero no tenemos ni la mente ni vitalidad de los jóvenes. Nosotros hemos tenido procesos migratorios muy serios hacia Europa y Latinoamérica.
Asegura usted que, como con el caso de Haití, se abre una reflexión sobre pobreza y derechos humanos. ¿Soluciones para Haití?
Espero que la crisis de Haití también genere como una renovación de conciencias y la gente se dé cuenta de que debe mirar la pobreza con mayor dignidad. He estado dos veces en Haití. Un país maravilloso que, con un poco más de turismo e industria y comercio, hubiera podido tener una sostenibilidad básica. Me muevo en el mundo de la trasparencia internacional. Hemos clasificado 180 países y Haití creo que es el 178 o 179, o sea de los más pobres y más corruptos del mundo. Y a la ciudadanía no le puedes echar la culpa de la corrupción. Hay que echársela a unas elites políticas y económicas que se quedaron físicamente con todo. Ahora que hay que reestructurar el país desde unas bases nuevas. Haití, sin corrupción, tiene una sostenibilidad económica absoluta. Tiene una ciudadanía capaz de sacrificios maravillosos y, por tanto, preparada para el desarrollo.
¿Qué modificaría del sistema económico en el que se ha producido una crisis tan profunda?
He escrito que la culpa claramente la tiene el capitalismo financiero anglosajón; Wall Street y la City. Se ha producido un fenómeno de codicia, ambición y corrupción donde los niveles éticos han bajado a nada y la banca de inversión ha tenido un desarrollo especulativo realmente intolerable. Se han hecho ingenierías contables tipo Enron, porque se generan ingenierías contables sin parar, y eso se conocía en toda Norteamérica. Se han vendido productos tóxicos sabiendo que eran tóxicos, pero como el mercado lo compraba todo seguían produciendo esos productos asegurando que se generaba más riqueza y mercado: una burbuja como la que sabíamos que había en España. Me sorprende que se haya hecho poco más que meter en la cárcel al señor Madoff como si nadie más hubiera hecho nada. Pero siguen obsesionados en decir que no se pueden poner impuestos ni a los beneficios más escandalosos. No funciona regular los salarios por ley, pero tiene que haber procesos de autoregulación. ¿Cómo se pueden aceptar activos que no figuren en contabilidad? La regulación bancaria española ha dado una lección de como hacer las cosas bien.
¿Qué lecciones ha extraído a lo largo de una vida como la suya?
Una conclusión: ser ético es lo listo. No ser ético es una estupidez. El que no es ético puede que crea que es muy listo y que gana más dinero, pero es un cretino. No conozco a muchos que hayan aguantado sin ser éticos. Las empresas que no son éticas caen. Generalmente los falsarios caen. He aprendido que como uno se deje dirigir por la cultura del dinero y sólo dinero, el dinero te pierde porque no hay una cultura más ofensiva que la del dinero. El comportamiento ético te da felicidad, es un activo clave. Los jóvenes deben entender que en este mundo no necesitamos más sinvergüenzas. Necesitamos, gente profundamente ética en la sociedad española.
¿Cuáles son las claves que explican a su empresa?
Las claves nacen de la conexión americana. Mi madre era americana e inevitablemente uno desarrolla un gusto por el país de su madre. Iba mucho a Estados Unidos y hablaba con abogados norteamericanos y me explicaban cómo hacer las cosas para que una firma sobreviva a los fundadores. Cuando entré en el despacho no llegábamos a veinte personas, pero nuestros clientes americanos nos educaban cómo ser buenos abogados en asesoría laboral o fiscal y te obligaban a la especialización, algo que antes no ocurría. Mi vida ha sido el Aranzadi, el dato navarro en el mundo jurídico, y todo lo demás en aquel tiempo era nada.
Comenzando por los Kennedy, usted ha conocido a decenas de grandes políticos. ¿A quién echa de menos en España en este momento particular?
Cuando dice todo el mundo que ha descendido el nivel de los políticos algo de razón puede haber, pero no echo la culpa a nadie en concreto de esta situación. También han desaparecido líderes de antes, casi míticos como Henry Ford. Hemos pasado a un liderazgo más profesionalizado.
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