entrevista
John Carlin: "Mandela es como Jesucristo en la política"
Eastwood adapta en 'Invictus' su crónica histórica de cómo el presidente sudafricano reconcilió el país en la Copa del Mundo de Rugby de 1995
El Correo, , 21-01-2010Tienen mucha prisa y poco sueldo, pero los reporteros tienen el privilegio de asistir a los regalos que de vez en cuando hace la realidad a los que la observan. John Carlin (Londres, 1956) recibió el suyo cuando asistió a la liberación de Nelson Mandela y al proceso del fin del apartheid. Fue testigo del milagro sudafricano que cuajó curiosamente en un campo de rugby, cuando el recién elegido presidente se caló la camiseta de la selección nacional y lució en el pecho el que era, hasta entonces, símbolo de la represión blanca. En 1995, le aclamaba Ellis Park. ‘Madiba’ y el capitán del equipo, François Piennar, consiguieron que el rugby dejase de ser cosa exclusivamente de blancos y que fuera el germen de una reconciliación que hoy en día muy pocos se explican. Carlin tenía su historia y la supo escribir en ‘El factor humano’ (Seix-Barral), la novela que llega la próxima semana a los cines con ‘Invictus’ de la mano de Morgan Freeman y Matt Damon, y bajo la dirección de Clint Eastwood.
- ¿Cree usted en Dios?
- No.
- ¿Cómo explica entonces la serie de casualidades que hicieron posible esta película?
- Ja, ja. A veces se dan casualidades para bien y para mal. Fíjese en Haiti. Pero esta película tenía un destino y era que tenía que hacerse. También Mandela es un hombre de destino: entra en la cárcel con cadena perpetua y desde el primer día se prepara para liberar a su pueblo. En algún lugar de su ser estaba llamado a ser el libertador.
- Los autores de los libros en los que se basan las películas suelen ser ninguneados. Usted eligió al protagonista.
- Morgan Freeman llevaba años queriendo hacer de Mandela y hubo una feliz convergencia de intereses. Nos encontramos en 2006 en un pueblo de Misissippi por casualidad. Yo quería hacer un libro con una historia de Mandela y él llevaba años buscando la suya.
- Uno no se encuentra con Morgan Freeman por la calle.
- Y no habla tres horas con él. Teníamos un conocido en común. Ni se me ocurrió, pero de repente estábamos sentados. y se lo propuse. Conoció a Mandela diez años antes y le dijo que quería que hiciera de él. Se lo tomó en serio y desde entonces tenía el gusanito. Si no nos hubiéramos encontrado igual se hubiera hecho. Freeman es el impulsor de esto. Hicieron el guión, le gustó y llamó a Eastwood. También le gustó.
«Está muy viejito»
- ¿Cómo se ha preparado Freeman para hacer de ‘Madiba’?
- Pasó muchos años observándolo.
- ¿Y el acento inglés sudafricano de Matt Damon?
- Es dificilísimo, pero lo clava. No sabe la cantidad de sudafricanos que me han dicho ‘a que la caga’. Ahora se han tenido que rendir. Les cabrea mucho que imiten mal su acento.
- ¿Mandela sabe que se ha rodado ‘Invictus’?
- Sí, pero no la ha visto. Está muy viejito, tiene 92 años y no se entera bien de las cosas.
- ¿El gesto de involucrarse en el rugby fue una heroicidad moral o un gesto práctico?
- Ambas cosas. Lo fantástico de Mandela es que puede ser un héroe moral, una persona generosa e íntegra y al mismo tiempo un político pragmático, calculador y eficaz. Esa convergencia entre una excelente persona y un excelente político es algo que queremos ver todos en nuestros dirigentes, y Mandela lo logró de la manera más clara de la historia. Es un ejemplo que servirá durante siglos.
- ¿A qué se podría comparar hoy en día la dimensión de Mandela poniéndose la camiseta de los Springboks?
- Sería Yaser Arafat en un estadio en Tel Aviv lleno de israelíes con la camiseta de la selección israelí de fútbol y todos clamando ‘¡Yaser!, ¡Yaser!’ y sintiendo que es su líder. O el etarra ‘Txeroki’ en el Bernabéu con la camiseta del Real Madrid y todos animando. Parece grotesco, pero en su momento también parecía absurdo que Mandela apareciera en Ellis Park y que corearan su nombre.
- ¿Cuál es la moraleja de la historia?
- Apela a lo que une y no a lo que divide. Más allá de las banderitas, intenta sacar lo mejor de la gente y hace un mundo menos malo.
- Eso no está de moda ahora.
- No ha estado de moda nunca. Mandela está 500 años por delante de los políticos de hoy.
- ¿Es poner la otra mejilla?
- Le puedes dar una interpretación totalmente cristiana a este fenómeno. Tengo amigos que lo ven como un ejemplo de Jesucristo en la política. Pero no es la bondad porque sí, sino que tiene pragmatismo político. El perdón y el amor al prójimo de Mandela están unidos a su eficacia política. Cristo fue un político y también se puede ver a Mandela como un santo secular.
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