Éxodo por la crisis laboral
El Mundo, , 14-01-2010Inmigración. Rumanos y bolivianos son los dos colectivos extranjeros que están pagando más caro el colapso del mercado de trabajo en la Comunidad de Madrid Los nombres de dos de cada 10 inmigrantes en la Comunidad de Madrid, y son casi 1.300.000, figuran en las cada vez más abultadas listas de desempleo en la región. La crisis laboral se está cebando particularmente con los ciudadanos rumanos y bolivianos, que han sido los primeros en empaquetar sus cosas y volver a la tierra que los vio nacer aunque el futuro que les espera allí sea igual de gris. O más.
Todavía no hay datos oficiales porque el padrón, que es el documento que tiene que proporcionarlos, tardará en actualizarse. Pero el consejero de Inmigración del Gobierno regional, Javier Fernández – Lasquetty, sí tiene la impresión de que el retorno forzoso está afectando más a los varones que a las mujeres porque su tasa de desempleo es notablemente mayor (27% la masculina frente al 15% que representa la femenina).
Los trabajadores rumanos soportan sobre sus hombros mucho del peso de la crisis porque son la comunidad extranjera más numerosa en Madrid. Antes de que comenzara su vuelta al país centroeuropeo, superaban los 200.000.
A esto se suma que una de sus principales fuentes de empleo era la construcción, que pasa por sus horas más bajas desde el inicio del boom inmobiliario a mediados de los años 90. «Aunque algunos se están reciclando a otros sectores, como la seguridad o la agricultura, muchos no tienen otro remedio que marcharse», explica Esteban Navarro, de la Asociación Rumano – Hispania.
En su opinión, contribuye a allanar el camino de vuelta el hecho de que «un billete de autobús cuesta sólo entre 80 y 90 euros, una facilidad que no tienen los latinoamericanos, y que pueden llevarse muchos kilos de equipaje sin problemas».
«Hay gente que puede cobrar el paro, así que se van y vienen a firmar cada tres meses mientras intentan ir haciendo chapuzas allí a la espera de que pase la crisis», añade Navarro. Sólo el 14,7% de los inmigrantes adoptivos de Madrid pueden percibir un subsidio por desempleo y más de un 6% no tienen ni trabajo ni un céntimo que echarse a la cuenta bancaria a final de mes.
La situación también es especialmente peliaguda para los alrededor de 60.000 bolivianos que residen en la región, aunque por diferentes causas que los rumanos. «Es una migración relativamente nueva, de hace cinco o seis años, y cerca del 40% – 45% de los trabajadores aún no tienen papeles, así que no pueden acogerse a las prestaciones sociales», apunta Hugo Bustillos, de la Asociación de Cooperación Bolivia España.
Como muchos han tenido un trabajo precario no habían podido reagrupar aún a la familia aquí, por lo que la vuelta es relativamente más sencilla. Se calcula que entre un 5% y un 10% de los residentes en Madrid están comprando billetes sólo de ida rumbo a La Paz.
Los rumanos y bolivianos que abandonan la capital podrían plantearse emigrar en el futuro a otros destinos, como están haciendo sus compatriotas. Los primeros, a Canadá o a Australia; los segundos, a Brasil, Argentina o Chile.
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