De Colombia a Etxegarate
Diario Vasco, 10-01-2010Un recorrido por la N – I en mitad de un temporal depara sorpresas. Gipuzkoa se transforma y la carretera sirve de eje para descubrirlas. Por ejemplo. ¿Qué hace una familia colombiana a cuatro grados bajo cero en mitad de una campa en el alto de Etxegarate? Muy fácil: jugar con la nieve. El matrimonio formado por Juan Carlos Fortoul y Maira Peñaranda no se arredró ante el temporal y ni corto ni perezoso salió de su domicilio en Ormaiztegi con su hijo Juantxo (5 años) y su trineo para disfrutar de la nevada.
Juan Carlos trabaja en un restaurante y Maira en Eroski. No querían dejar pasar la ocasión de que el precioso Juantxo se revolcara en la nieve. «El año pasado también vinimos. Hoy hace mucho frío, pero lo estamos pasando muy bien». Lo del frío parecía no afectar al chaval, especialmente divertido ante la oportunidad de acribillar al fotógrafo a bolazos.
Ahora bien, no nieva a gusto de todos. En el cercano hotel – restaurante Alai su propietario José Luis Imaz, pala en mano, refunfuña a la entrada del bar. «Tenemos que quitar la nieve, no sea que alguien se patine y se dé un golpe». Si para un ‘urbanita’ de excursión la nevada resulta un exotismo estimulante, conversar con Imaz supone una vuelta sin paliativos a la cruda realidad. «Nuestros antepasados odiaron la nieve, nosotros también y los que nos sigan pensarán lo mismo. Lo mejor es que mejore el tiempo lo antes posible».
La razón de tanta inquina es clara. «Los temporales son malos para el negocio. En estas fechas pasan muchos autobuses. Llevan gente de vuelta a Europa tras las vacacionesde Navidad. Hay chóferes que duermen aquí para hacer los relevos. Con este mal tiempo todo se trastoca».
José Manuel Irazoki (navarro de Etxalar) sube y baja Etxegarate durante todo el día conduciendo un quitanieves para reducir al máximo los problemas que afectan al propietario del Alai y a tantos otros ciudadanos. «He empezado el turno a las 7 de la mañana. Nevaba a tope y no dábamos abasto. Sólo hemos podido mantener abierto un carril en cada sentido, pero el puerto no se ha cerrado». Irazoki señala que a la postre ha sido mejor que sólo se pudiera circular por uno de los dos carriles. «Hay conductores respetuosos y otros que no lo son. Algunos te adelantan, no te dejan trabajar. Al estar abierto sólo un carril, tienen que ir detrás del quitanieves, y esto nos facilita la labor».
Mejora de las carreteras
Los camioneros se ven especialmente afectados por los temporales, aunque algunos están tan curtidos que no encuentran especial problema a la borrasca que cruza estos días Gipuzkoa. «Esta temperatura que a ustedes les parece fría, para nosotros casi es de primavera». Así de ufanos se expresan Jorge Dzitac y Vasilic Drezdac, camioneros rumanos estacionados en el parking de Zubieta (Lasarte – Oria). «En nuestro país soportamos 30 grados bajo cero. Eso sí es frío». Efectivamente, todo es relativo, si tenemos en cuenta que en ese momento en Zubieta se disfrutaba de una ‘primaveral’ temperatura de 1 grado.
Jorge y Vasilic realizan rutas a través de España, Francia e Italia. Afirman que las carreteras españolas «han mejorado mucho, las peores son las italianas». Respecto a Gipuzkoa: «No problem».
José Ángel Angulo vigila desde su garita el estacionamiento. Dispone de 230 plazas, de las que 180 estaban ocupadas. «Hay empresas que han decidido no salir. Los camioneros esperan a que la situación mejore. Algunos chóferes se quedan dentro del camión, en la zona de tránsito. Otros van y vienen en coches particulares». Para acceder al parking hay que subir una empinada cuesta. «Durante las primeras horas los camiones patinaban. Hemos avisado a la Diputación, pero no ha venido nadie, supongo que otras zonas habrán sido prioritarias».
Francisco Javier Zabala y Mario Iglesias, empleados de Pinturas Donosti, se toman un respiro en la gasolinera de Lasarte – Oria. «Tuvimos algún problema al salir del taller en Ergobia. Luego, hemos ido a Zumaia y la A – 8 estaba limpia, pero no hay que bajar la guardia, siguen advirtiendo que seguirá el mal tiempo».
Unos trabajando, otros esperando a que escampe y Juantxo disfrutando de la nieve. Pequeñas historias de una gran nevada.
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