La situación de los «sin techo» en las calles de Sevilla se vuelve dramática
ABC, , 08-01-2010A nadie se le escapa el espectacular incremento de mendigos, indigentes y «sin techo-» que ha experimentado Sevilla en los últimos tiempos, fruto fácil de una coyuntura achacable a la crisis económica que atenaza el país, con especial repercusión en el colectivo de inmigrantes que, con papeles o sin ellos, han inundado la ciudad.
Desde hacía años no se veían en las esquinas de la ciudad tal cantidad de pedigüeños, que hoy parecen extraídos de estampas antiguas, o de concentraciones de personas sin hogar en diversos puntos de la ciudad o alrededor de cualquier acontecimiento multitudinario, como las cabalgatas de Reyes Magos que han recorrido la ciudad el 5 y el 6 de enero.
La labor social de diversos colectivos oficiales y no oficiales, de las órdenes religiosas y benéficas y de las organizaciones no gubernamentales, amén del trabajo y la atención que se desarrolla en los albergues municipales, se ve desbordada y se revela como insuficiente ante el aumento en progresión geométrica de personas carentes no ya de recursos económicos para cubrir las necesidades más básicas sino de un techo donde cobijarse, más aún en estas fechas en las que el frío del invierno arrecia y la lluvia da poca tregua.
Las plazas en los refugios municipales, públicos o debidos a convenios, están colapsadas cada día, lo que demuestra la insuficiencia de los recursos que, hoy por hoy, se ponen a disposición de estas personas necesitadas. Un ejemplo contundente ha sido el asentamiento de indigentes que se estableció en el interior y los aledaños de las naves del Barranco, que fueron desalojados a principios de este mismo año por la Policía Nacional ante las quejas de los vecinos de la zona.
Sin censo fiable
La situación, terrible, podría llegar a ser más dramática aún. Así se percibe desde la organización «Sine Domus», tal y como comentó a ABC de Sevilla su presidenta, Rosa María Marín, quien destacó la dificultad de realizar un censo fiable de los indigentes que viven en plena calle.
Seis ó siete miembros de «Sine Domus» toman el pulso a los «sin techo» cada miércoles, cuando acuden a atenderlos con alimentos, sopa y bocadillos, y enseres de abrigo, como sacos de dormir, polares, calcetines, calzado deportivo, a los lugares que apenas los cobijan en la noche. Un itinerario de solidaridad por el Arenal, los Jardines de la Caridad, la Moneda y Plaza de Armas. Es precisamente en este último enclave en el que más indigentes se concentran, llegando a haber unas cuarenta y cinco personas en la actualidad. También, según apuntó la presidenta de «Sine Domus», hay otros muchos repartidos por otras zonas.
Según Rosa María Marín, sigue habiendo más hombres que mujeres viviendo en la calle, aunque se advierte la presencia de más polacas y rumanas.
En Sevilla, actualmente, como ya se ha indicado, los refugios municipales no dan abasto. Actualmente, existen el Centro de Acogida Municipal, en la calle Perafán de Ribera, con 185 plazas; el Centro de Baja Exigencia, en la avenida de Juan Carlos I, con 20 plazas; el Centro Miguel de Mañara,con 60 plazas, 20 de ellas de baja exigencia, y 20 plazas de emergencia en el Centro Amigo de Cáritas, en la calle Torrijos.
Aparte del colapso de éstas más de 300 plazas, ocupadas diariamente, hay otros muchos indigentes que permanecen en las calles, debido, tal y como reveló Rosa María Marín, a que esos refugios tienen requisitos y normas establecidos a los que muchos de los «sin techo» no quieren plegarse, ya que presentan problemas de alcoholismo, drogodependencias o enfermedades mentales. Sí es asequible a algunos de estos el Centro de Baja Exigencia del paseo Juan Carlos I, donde hay dos habitaciones grandes con literas para hombres y para mujeres, a los que no se les pide ni el documento nacional de identidad. Allí reciben merienda, cena y desayuno, y al día siguiente de la ocupación tienen que salir.
«A pesar de todo, no ha suficientes medios, porque hay mucha gente en la calle,y muchos de ellos con graves problemas de alcohol, drogas, desarraigo, esquizofrenia…», recalca Rosa María Marín, quien añade que la situación tiende a ser más dramática aún.
La reclamación de aquellos que ayudan a los «sin techo» continúa siendo el incremento de plazas de baja exigencia.
El Cecop social
Mientras tanto, en medio del frío e incluso de la amenaza de nieve para los próximos días, la Delegación municipal de Bienestar Social se mantiene en alerta, a través del Cecop social, que patrulla las calles para ofrecer «kits de emergencia» y asesoramiento, y continúa activado el plan de acciones para atender a las personas sin hogar emprendido hace casi un mes, ante la primera bajada drástica de las temperaturas.
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