«Corro rápido para que todos me respeten»
Diario Vasco, 08-01-2010Hablamos con él en la sede del Paseo de la Concha de su club, el Atlético San Sebastián. Lo hicimos después de que se impusiera en la San Silvestre de Errenteria a otros 558 corredores. Y dos días antes de que participara en el Cross de Reyes de la Gimnástica de Ulía donde hizo una marca de 31 minutos 49 segundos y quedó en el puesto 19. Él había soñado con correr los 9 kilómetros 800 metros en media hora. Pero se equivocó al aplicar la cuidadísima estrategia ideada junto con su entrenador Ricardo Jiménez. No importa. Aprenderá y acabará corriendo como su ídolo. El más grande y único: El Guerrouj.
- ¿Cómo corría el campeonísimo?
- Tranquilo, muy tranquilo. Y cuando faltaba un kilómetro, se escapaba. Yo llegaré a correr así.
- ¿Por qué corres, Youness?
- Para que me respeten.
- ¿Crees que te repestarán más cuanto más rápido corras?
- Sí, lo creo. ¿Sabes por qué corrí la San Silvestre de Errenteria y no la del Antiguo, por ejemplo?
- No…
- Un viernes fui allí a rezar a la mezquita. Al salir, dos chicos de Tánger hablaban de cómo corrían, en cuántos minutos terminaban las carreras y se picaban por ver quién era mejor. Entonces yo le pregunté a uno de ellos en qué tiempo hacía los siete kilómetros de la San Silvestre. Me dijo que en 27 minutos. Le contesté que yo los rebajaría.
- Le dijiste algo más. Algo extraño y bonito…
- Ah, sí. Le dije que al final de la San Silvestre vendría a mí y me diría: «te respeto, caballo, te respeto».
- Conseguiste su respeto: 23 minutos, 41 segundos.
- Así fue. Luego para el Cross de Reyes me piqué con Joseba Larzabal. Quería ganarle.
- Digamos que el pique quedó en tablas. Joseba hizo 31.42 y quedó decimoctavo. Tú, con 31.49, decimonoveno. ¿Con qué estrategia arrancaste?
- Queríamos salir entre los ocho primeros para que no se nos comiera el gran pelotón. Salir ahí y luego ir subiendo puestos. Pero me he colocado al lado del campeón de España y me ha tragado. Me he equivocado. Bueno, por lo menos eso ya lo tengo aprendido.
- La preparación para el Cross después de la San Silvestre fue meticulosa y precisa. Cuéntanosla.
- La San Silvestre la corrí el jueves. El viernes descansé. El sábado entrené media hora. El domingo 15 minutos. El lunes unos 45 y el martes corrí seis kilómetros a un ritmo de 3’ 50’’, con el sueño de haber hecho el Cross en media hora.
- ¿Qué distancia te gusta más?
- Por ahora me siento bien hasta en quince kilómetros. Entre siete y diez ando muy a gusto. Empecé corriendo en Mondragón, ¿sabes? Luego en Oñati. Después en Zumaia. Cuando me vine a Donosti, una mañana estaba corriendo en Anoeta…
- Era muy pronto en la mañana. Serían las seis. Estaba corriendo un médico del Hospital Donostia, un maratoniano del Donostiarrak, Javier Barrera.
- Me invitó a correr con ellos. Lo hice. Te diré una cosa: yo creo que si te juntas con gente buena te haces bueno, te vuelves mejor. Si me hubiese juntado con gente mala acaso sería un mal hombre, como otros. Eso también es algo que quiero que la gente comprenda al verme correr: no todos los marroquíes somos gente mala.
- Tranquilo, sabemos respetar a quien se hace respetar, caballo. Tu hermano, Abdesadak, te respeta y te quiere, ¿verdad?
- Cuando íbamos al colegio en Marrakech él corría. Corría rápido. Yo no porque tenía algo en el corazón. Cuando empecé a correr aquí fue muy maravilloso. Una vez le saqué a Abdesadak ¡12 minutos!
- Te pasaste, amigo.
- Pero no se enfadó. En la San Silveste fue el primero que me abrazó.
- Pásame los ingredientes de ese batido casi milagroso que te da fuerza y energía. Entremos juntos en el súper. ¿Qué cojo?
- Una caja de naranjas. Plátanos. Aguacates. Manzanas. Leche. En casa lo metes todo en esa máquina de hacer zumos. El batido que sale da muchísima energía. Yo aparte de eso tomo leche, mucha leche. Un litro y medio diario. Y hago flexiones, muchas flexiones. Para que mi cuerpo se haga duro, muy duro.
- Háblame de Ifrane, pueblo del Atlas marroquí donde se registran las temperaturas más bajas de África y donde entrenan los grandes.
- Es un pueblo de montaña. Al norte del Atlas. Muy bello. Con bosques y vegetación. La tierra está más alta que en otros lugares de mi país, a unos 1.600 metros y por eso corredores de todo el mundo entrenan allá. En marzo van a ir unos cuantos de mi club, el Atlético.
- ¿Corres y estudias?
- Cuando no corro estoy estudiando. Castellano en la EPA y me preparo para ser un buen soldador.
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