Sangrienta Navidad copta en Egipto

El Mundo, MÓNICA G. PRIETO. ESPECIAL PARA EL MUNDO, 08-01-2010

La matanza de seis cristianos deriva en choques con las fuerzas de seguridad Beirut


El funeral de los seis cristianos egipcios asesinados el miércoles, durante la celebración de la Navidad copta, derivó ayer en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad egipcias.


La tensión se disparó cuando 5.000 coptos ortodoxos, según las autoridades, se sumaron al cortejo fúnebre de los fieles que, la víspera, fueron ametrallados desde un coche a su salida de una iglesia en la localidad de Nagaa Hamadi, a 60 kilómetros de Luxor y a 600 al sur de El Cairo. Tres hombres a bordo de un vehículo habían descargado sus armas contra los feligreses que abandonaban el templo tras asistir a la misa de víspera de Navidad, que había sido adelantada por motivos de seguridad. Seis coptos y un guardia de seguridad musulmán murieron. Diez personas, entre ellos dos viandantes musulmanes, fueron heridas. Tres de ellos están en estado crítico.


El Ministerio del Interior considera este asalto una respuesta a la violación, en noviembre, de una niña musulmana de 12 años a manos de un cristiano copto, un incidente que provocó cinco días de violencia en la localidad de Al Farshat. Radicales musulmanes respondieron asaltando, incendiando y saqueando negocios de coptos. En Egipto, el 10% de sus 83 millones de habitantes son cristianos y acusan al régimen de Hosni Mubarak de discriminarlos y de no garantizar su protección.


El responsable de la diócesis de Nagaa Hamadi, el obispo Kirollos, también vinculó el tiroteo contra su comunidad – que presenció a pocos metros, cuando salía del templo – con la violación de noviembre, si bien consideró que el objetivo del ataque era acabar con su vida, según explicó al diario egipcio Al Masri al Youm.


Kirollos afirmó haber recibido amenazas e incluso citó un mensaje de texto llegado a su teléfono móvil en el cual se decía textualmente: «Es vuestro turno». «Mis creyentes también han estado recibiendo amenazas en las calles, algunos les gritaban: ‘No os dejaremos celebrar las fiestas’», afirmó el obispo a la agencia Ap. «Durante días, temí que algo ocurriera en Navidad», añadió.


Sus temores fueron confirmados por el asalto del miércoles. Horas después, la policía se desplegaba en Nagaa Hamadi para evitar incidentes. Cientos de personas acudieron al hospital a la mañana siguiente para recoger los cadáveres de los fieles asesinados y darles sepultura. El retraso en la devolución de los cuerpos originó los primeros enfrentamientos: los familiares lanzaron piedras contra los uniformados e incluso, según la agencia Ap, atacaron una ambulancia.


Poco a poco, la protesta se amplió. Miles de personas se sumaron a un funeral transformado en una manifestación en la que, según fuentes locales, se corearon consignas como: «No a la persecución», se descolgó un retrato de Hosni Mubarak y se exigió la dimisión del gobernador de Qena, la región donde se asienta Nagaa Hamadi, por su fracaso a la hora de proteger a la comunidad cristiana. Se da la circunstancia de que el gobernador, Magdi Ayoub, es el único copto de los 29 responsables administrativos egipcios. La policía egipcia respondió lanzando gases lacrimógenos y dispersó a la multitud con cañones de agua.


El ataque del miércoles es el más grave contra cristianos coptos en Egipto desde hace una década. En enero de 2000, 21 cristianos murieron en un asalto musulmán contra una localidad cristiana. En abril de 2006, el acuchillamiento de un copto alentó enfrentamientos en los que 15 personas resultaron heridas.

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