Baltasar no llegó en camello sino en patera
La Razón, 05-01-2010Parece que cada año surgiera con la Navidad el mejor catálogo de sentimientos humanos. Las buenas voluntades se desempolvan y salen para maquillar «el mal café» habitual del resto de los meses al son de los villancicos y el ruido del envoltorio de regalos. En ese escenario casi irreal en el que se desarrollan las fiestas navideñas aún hay espacio para historias reales que, por ello, demuestran que hay algo debajo de esa piel de papel maché que convierte en auténticas las navidades.
Es el caso de Mustafá Gadiaga, un joven senegalés de 17 años de religión musulmana, que encarnará esta noche al rey Baltasar por las calles de Huelva. Llegó en una patera a nuestro país hace tres años y medio para ganarse la vida con su hermano, pero en Barcelona, el negocio de las pulseras no daba para mucho. Decidió bajar al sur y probar suerte en la feria de Trigueros (Huelva), pero «no había mucha gente y no se vendía lo suficiente», cuenta Gadiaga. Al final del peregrinaje se instaló en la capital onubense donde se ha ganado el cariño cargado de collares y abalorios por las calles del centro de la ciudad.
No ha sido fácil, en el camino hacia el mundo opulento tuvo que dejar a su familia, compuesta por 31 hermanos, para dar de comer a su madre tras morir su padre, con el que se dedicaba a vender caballos, burros y mulos por todo su país. En la patera murieron diez de los 42 ocupantes, «bebieron agua del mar y se hincharon». Hoy, perfectamente integrado, llevará la ilusión a los más pequeños «con el corazón cargado de emoción».
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