Carmen borja "Yo he querido y he podido mantener mi libertad"
Deia, 03-01-2010bilbao. Si ser soltera en la etnia gitana es casi un tabú, Carmen Borja lo ha roto. No se ha sentido nunca rechazada porque ha tenido suficiente cultura y se ha movido por muchos países. “Pero precisamente por esto me duele más que me hayan dicho que no era gitana. ¿Por qué? Porque tenía preparación o porque daba un aspecto de mujer normal, porque era soltera”, se interroga en alto Carmen.
Ella también ve en la educación y la formación el futuro de las mujeres gitanas, para lo que no sólo hay que llevar a las niñas al colegio, sino hacer que la madre se conciencie y la deje estudiar hasta donde su capacidad alcance. “Si vas al mercadillo y las observas las ves muy sumisas, pero nuestro movimiento asociativo lo que trata es el generar igualdad entre niños y niñas; que ellos, los varones, participen también en las labores domésticas y que no maltraten a la mujer”.
Hace dos o tres décadas la edad media del matrimonio gitano rondaba los 15 y 16 años, ahora está en los 17 y 18 para las chica y 19 para ellos. “Yo he querido y he podido mantener mi libertad, pero antiguamente eran las familias las que casaban a sus vástagos; siguen diciendo que se conciertan matrimonio, pero hoy en día lo cierto es que prefieren que no se casen a no ser que se vayan a fugar, entonces sí que quieren que lo hagan casadas”, explica.
“¿Casarse con los nuestros?”, se pregunta Carmen Borja, “Es lógico este deseo. Es normal que nos gusten los matrimonios entre los nuestros, pero con formación e independencia; si ya hay mujeres casadas con payos aún habrá muchas más que vayan hacia una integración normalizada”.
En cuanto a mi opinión sobre el maltrato, se cuestiona en voz alta, “no creo que las gitanas seamos las más maltratadas en comparación con payas”, opina Carmen Borja, que facilita desde las oficinas del colectivo A Mujer la integración de las mujeres.
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