Marruecos condecora al presidente de la comunidad judía de Marbella

Diario Sur, M. J. CRUZADO, 03-01-2010

Raphaël Cohen sabe la noticia desde agosto pero cuando se le menciona el galardón que le otorgará el Rey Mohammed VI de Marruecos se le ilumina la cara como si la oyera por primera vez. «Es un gran honor ¡O la lá!» responde con su inconfundible acento francés al que no ha renunciado a pesar de su ya larga relación con España y de los seis idiomas que domina, incluidos el árabe y el hebreo. El presidente de la comunidad judía de Marbella, ciudad en la que reside a temporadas desde su jubilación, será nombrado el próximo 10 de enero Caballero de la Orden del Trono.

La condecoración, uno de los máximos honores del país vecino, le será impuesta en una ceremonia que se celebrará en la sinagoga de la ciudad a la que asistirán en representación del monarca alauí el embajador itinerante Serge Berdugo y el embajador de Marruecos en España, Omar Azziman.

Con su habitual humildad, este judío nacido en Rabat, ingeniero petroquímico de reconocido prestigio, asegura a sus 73 años no merecer un premio que se suele otorgar a empresarios, que como él, han tenido una larga y brillante carrera dentro y fuera de las fronteras marroquíes. Director técnico de una refinería de petróleo italo – marroquí hasta 1967 y presidente de la Sociedad de Ingeniería y Construcción de plantas desalinizadoras de agua responsable de las relaciones con los países árabes, su trayectoria profesional, en la que se incluye ser miembro del consejo directivo del Museo de Arte Moderno de Tel Aviv, ha estado ligada con la investigación, el crudo y el tratamiento del agua.

«Todos los judíos marroquíes tenemos un ánima que nos mantiene en contacto permanente con Marruecos», explica. El reconocimiento de su país natal le llega también por su trabajo al frente de la Comunidad judía marbellí y por la labor de integración que realiza desde su nombramiento en 2005. No en vano uno de sus objetivos es crear en Marbella una escuela abierta a todas las religiones para fomentar la cooperación entre las comunidades judía, católica y musulmana.

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