DESAFÍO NACIONALISTA / La jornada de votación / TESTIGO DIRECTO
África vota 'sí' a la independencia
El Mundo, , 14-12-2009Los subsaharianos apoyan masivamente la secesión en Vic, ciudad con un 25% de inmigrantes y con un partido xenófobo como segunda fuerza política municipal VIC (BARCELONA)
Han votado sí a la independencia porque «los catalanes son buena gente». Los inmigrantes subsaharianos copaban ayer buena parte de los colegios electorales en Vic. De los 38.000 habitantes de la capital de la comarca de Osona, un 25% ha llegado en los últimos años del Magreb y el África negra. La cohesión social es difícil: lo demuestra el hecho de que el partido xenófobo Plataforma per Catalunya sea la segunda fuerza política en el Ayuntamiento, sólo por detrás de CiU.
Pero ayer los inmigrantes se sentían más integrados que nunca. Muchos vieron en el referéndum una oportunidad para hacerse querer entre sus vecinos y, en una comarca que es feudo de CiU y ERC, optaron masivamente por el sí. «Además, es la primera vez que nos dejan votar», decía Emmanuel a la salida del colegio electoral. Para él y para muchos de sus compatriotas ghaneses, el hecho de poder votar ya justificaba el paseo en mitad del intenso frío de Vic.
«Para muchos inmigrantes, votar es algo más», confirmaba Jaume Carrera, voluntario de la organización, «una especie de reconocimiento social».
En el colegio del barrio del Remei de la ciudad, donde el porcentaje de inmigrantes roza el 50%, un organizador se extrañaba del poco interés de los magrebíes, que contrastaba con la gran afluencia de subsaharianos. «La comunidad negra ha votado por cientos», decía; en cuanto a los magrebíes, sospechaba de una visita que ha hecho a Manlleu – un pueblo cercano donde se planteó instalar las urnas en una mezquita – en los últimos días el diputado autonómico musulmán del PSC Mohamed Chaib. Los socialistas catalanes se oponen a las consultas porque, en su opinión, desvían la atención de la defensa del Estatuto.
En disculpa de la desinformación de los inmigrantes cabe decir que los catalanes de pura cepa tampoco tenían demasiado claro lo que se votaba ayer. «Claro que he votado sí, yo soy catalán de toda la vida», exclamaba un provecto caballero en el centro de Vic. Y ello pese a que los organizadores de la consulta en Osona, capitaneados por el ex miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Alfons López Tena, se esforzaron durante semanas en transmitir una imagen de objetividad. Si querían que la propuesta fuera universal, no lo consiguieron, porque sólo los independentistas estaban realmente movilizados. La gran pregunta es qué habría pasado si la votación fuera legal y vinculante, y si los partidos que apuestan por la permanencia de Cataluña en España hubieran hecho campaña por el no.
Pero Vic no fue el único lugar en que los inmigrantes parecían tomarse más en serio que sus convecinos catalanes la consulta de ayer. Los organizadores han visto un filón en este colectivo, y se han esforzado en atraerlo a las urnas pese a las críticas de que, al no tener derecho a voto en una elección legal, desvirtuaba cualquier comparación con otras citas electorales.
En Alcarràs (Lérida), la afluencia de rumanos y senegaleses fue tan elevada que llevó a exclamar a un organizador: «¡Han votado más inmigrantes que nacidos aquí!».
Mientras avanzaba la tarde, se confirmaba que los resultados de participación en Osona iban a ser mucho más elevados que en el resto de Cataluña. Los organizadores en la comarca no creen que se deba sólo a la irreductibilidad nacionalista de la zona: «Es que aquí hemos hecho las cosas de forma seria… y ahí lo dejo». Ayer fueron los claros vencedores del enfrentamiento soterrado que mantenían con la coordinadora general, mucho más descoordinada.
Las celebraciones empezaron en Vic poco después de que se cerrasen las urnas. Los organizadores ofrecieron los resultados de participación por megafonía, que fueron jaleados como si fueran la alineación del Barça. En otros sitios los datos eran mucho peores para quienes tenían puestas esperanzas en estas consultas. Curiosamente, a la hora del cava frente a la Catedral de Vic no había casi ninguno – o ninguno – de los 120.000 inmigrantes con derecho a voto que protagonizaron la jornada.
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