ANÁLISIS
El islam, ese vecino desconocido
La Vanguardia, , 11-12-2009Josep Playà
El caso de la chica de Valls supuestamente juzgada y condenada a muerte por un tribunal de islamistas que le quería aplicar la charia por adulterio puede convertirse en otro falso escándalo en el que los medios de comunicación son arte y parte. ¿Estamos ante un nuevo caso de islamofobia? ¿O estamos más bien ante otro ejercicio de encarnizamiento con el más débil, similar al que ocurrió con el joven denunciado y vilipendiado como supuesto asesino de un niño en Tenerife? Si en Valls se confirma una versión más marginal, sin base política ni religiosa, habrá que revisar de nuevo los mecanismos de transmisión informativa, como en el caso de Tenerife. Entonces hasta el director de un importante diario acabó pidiendo perdón por haber colocado en portada “la mirada del asesino” que no lo era.
Desde el primer momento la versión de la mujer de Valls presentaba aires peliculeros, como ese supuesto tribunal de veinte hombres barbudos reunidos en círculo. Tampoco cuadraban los distintos testimonios. Sin embargo, el testimonio venía con el membrete de los Mossos d´Esquadra y la acusación se enlazaba con la existencia en la zona de un supuesto grupo salafista, partidario de radicalizar la actitud de la comunidad musulmana ante prácticas consideradas propias de la sociedad occidental de acogida.
El caso pone de manifiesto la precariedad de los servicios de información. Como ya se demostró en el 11-M, el caso Dixan o el del Raval, hay un gran desconocimiento sobre el islam. Es habitual entre los musulmanes catalanes señalar al infiltrado policial, un joven que se presenta en la mezquita sin que nadie lo conozca. Pero no sólo la policía, también la administración y la sociedad civil deben conocer ese islam cercano para respetar sus tradiciones y poder exigir respeto a las leyes vigentes.
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