BULEVAR

Velos y minaretes: el miedo de Europa

El Mundo, NÚRIA RIBÓ, 08-12-2009

UN 58% de suizos acaba de rechazar en referéndum la construcción de minaretes en las mezquitas, a pesar de que tan sólo tiene cuatro en todo su territorio y el resto de mezquitas pasan prácticamente desapercibidas. De sus 7,5 millones de habitantes, sólo un 4% es musulmán. No se esperaba este resultado y ha sorprendido. Pero lo han votado izquierdas y derechas, a pesar de que el gobierno y los grandes partidos llamaran al NO. Hoy, con los resultados en la mano, casi todos se rasgan las vestiduras.


«Absurdo» titulaba el diario francés Liberation. The Wall Street Journal considera que el referéndum «ha puesto en evidencia el conflicto persistente sobre la integración en la sociedad civil de una población musulmana europea en aumento». La edición on line de Le Monde Diplomatique lo considera «una victoria de la islamofobia y una derrota de la razón». Y así un gran número de artículos de opinión, tanto aquí como en la mayoría de países europeos, lo consideran un paso atrás en las libertades.


Pero, ¿cuál hubiera sido la respuesta de haberse hecho el mismo referéndum en Francia, España, Holanda, Bélgica o Dinamarca? ¿Creen realmente que los resultados serían muy diferentes? De momento, partidos conservadores de Holanda y Dinamarca ya se han mostrado dispuestos a llevar a cabo una consulta parecida.


Ni el referéndum ni los resultados son políticamente correctos para los estándares de una Europa que se considera tolerante y multicultural… hasta que no llaman a sus puertas. Aquí y más allá de nuestras fronteras, rara es la ocasión en que la posible construcción de una mezquita no levante los ánimos de esos vecinos tolerantes, a los que todo les parece bien, mientras no sea en el patio de su casa. Not in my backyard como dicen los americanos. El voto no es más que el reflejo de un recelo generalizado: el del miedo, cuyo ejemplo más claro está en la cada vez más lejana entrada de Turquía en la Unión Europea.


Con más de un 90% de población musulmana, Turquía lleva tiempo en lista de espera, desde la que, probablemente, verá pasar a muchos de sus vecinos. Turquía, país laico y puente entre civilizaciones, no lo tiene fácil. Aunque marginarlo puede ser un peligro. Sobre todo, si harto de esperar, se deja llevar por los cantos de sirena de alguno de sus poderosos vecinos islámicos que ven en Turquía la puerta de entrada a Europa a través de sus 72 millones de habitantes. Turquía, república democrática y secular desde 1923 con Kemal Atatürk, se ha convertido en el termómetro de esos miedos que tan a menudo reflejan los velos, y hoy los minaretes.

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