«Hacen política con nosotros»
ABC, , 07-12-2009En Zurich se encuentra el minarete más antiguo de Suiza, y en Langenthal el que esperaba ser el más nuevo. «Hemos recibido ya permiso en dos ocasiones», protesta su presidente Mutalip Karaademi, explicando un caso que tras el controvertido referéndum queda pendiente.
La mezquita de Zurich, en la Forchstrasse, recibió su permiso en 1962, el primero en Suiza, y «los vecinos están acostumbrados, se llevan bien con nosotros y nos aprecian», dice su imán, Ahmed Sadaqat, extremo que confirman la mujer de la pastelería de al lado y el pastor de la iglesia de enfrente.
Pero en la pequeña nave de Langenthal, transformada en mezquita y centro cultural albano – macedonio por Karaademi, hubo alguna queja formal y más de una votación en la pequeña comunidad de 15.000 habitantes, donde hasta los nuevos pasaportes se deciden en asamblea vecinal, antes de lograr el permiso.
El conocimiento de que había varias solicitudes de alminares pendientes de permiso en Langenthal, Wangen, Will, y de un centro en Wankdorf, en un país con más de 200 mezquitas y 400.000 musulmanes (5 por ciento de la población) desató hace dos años la iniciativa nacionalista antiminarete, que logró ahora la prohibición.
Pero con sólo cuatro minaretes en la confederación «está claro que nadie ha votado por los minaretes, hay un mar de fondo y unos miedos que entendemos y que hay que superar hablando», concede el imán Sadaqat. La Mezquita de Mahmud es la más antigua de Suiza y se rige por la confesión ahmadiya, no integrada en la Federación Islámica y «creada en la India en 1889, por el santo varón Hradhrat Mirza Ghulam», explica su imán.
Sadaqat es afable y habla depuradamente el alto alemán. Explica que un «minarete es un signo de conexión con Dios, pero también de reconocimiento público». Lamenta que el Partido del Pueblo Suizo (SVP) «haga electoralismo con nuestros sentimientos» y los llame «faros de la yihad». «Una religión que se llama de paz ¿cómo puede crear intranquilidad?», pero la respuesta tal vez deba llegar de cuantos han motivado la pregunta – admite – , entre ellos «algunos islamistas».
La mayoría, en naves
«La relación con la comunidad es ideal», insiste el imán Sadaqat. Rosina Wüst tiene sus ventanas ante el minarete y destaca que «son gente amable, no suscitan cuestión alguna». El vecino Christian Voss admite que «fue atípico al principio, pero hoy mis hijos juegan con los niños que vienen».
Más allá de un cierto victimismo, los responsables islámicos creen que es bueno salir del armario. La mayoría de las mezquitas suizas se encuentran escondidas en pequeñas naves abandonadas. Por ejemplo, la mayoría de los habitantes de Winterthur no sabían que en su ciudad se encontraba uno de los cuatro minaretes del país.
(Puede haber caducado)