ELECCIONES PRESIDENCIALES / El voto en España

«Por fin los emigrantes no sólo valemos para enviar dinero»

El Mundo, AIRE PARDO. ESPECIAL PARA EL MUNDO, 07-12-2009

Los bolivianos residentes en España votan por primera vez en unos comicios Madrid


Eulalio viaja solo en un tren de Cercanías. Son las 11:00 horas y es domingo. Hace ya ocho años que abandonó Cochabamba para venir a trabajar a España. Es un hombre mayor y se le ve cansado, pero se dirige al Centro Cultural de Orcasur en Madrid para ejercer – por vez primera fuera de Bolivia – su derecho al voto.


«¿A quién voy a votar? ¡A Evo!», responde sorprendido ante la supuesta obviedad de la pregunta. «Él ha hecho cosas que jamás nadie hizo, como instaurar la jubilación para los ancianos o las ayudas para que los niños vayan a la escuela», afirma este albañil en paro. Como Eulalio, unos 18.000 bolivianos se acercaron ayer a los dos centros de votación habilitados en el distrito madrileño de Usera. Alrededor de 30.000 hicieron lo propio en Barcelona y Valencia.


«Por fin el emigrante valdrá para algo más que para mandar dinero», se oye decir a algunos hombres. En la estación de tren de Orcasitas, centenares de personas preguntan por el centro cultural más buscado de la ciudad. «Sigan el paseo de chopos», dicen los vecinos una y otra vez. Y al final de una ancha acera cubierta de hojas, empieza la multitud.


Miles de bolivianos serpentean en un descampado. «Yo apuesto por el cambio, por eso votaré a Manfred Reyes Villa», afirma Rosa, una joven de 27 años. «Si Evo fuera un político que de verdad apoyara a los pobres, yo no estaría en España», sentencia. Rosa llegó de La Paz hace siete años y trabaja como asistenta interina en Madrid. Está convencida de que el líder indigenista está siendo «manipulado por Castro y Chávez», y tiene miedo a que su país «encierre» a la gente. «No quiero que Bolivia se convierta en la próxima Cuba», dice preocupada.


Alrededor del centro cultural las interminables filas avanzan a paso de hormiga. Un grupo de niños juega a la pelota en una cancha adyacente; las madres esperan con los carritos de sus hijos y todos utilizan el móvil para saber en qué oculto tramo de la cola están sus familiares y amigos. «¿No sabes que Evo Morales pagó los autobuses que vienen desde Granada y Sevilla? ¿Y que pasan sin hacer cola? Lo mismo ocurrió en las inscripciones», denuncia María, una cruceña de 51 años. «Morales no ha hecho una campaña electoral limpia, como tampoco lo ha sido su mandato».


Desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre, de los 200.500 bolivianos que residen en España, 50.000 se inscribieron en el Registro Electoral Biométrico, una especie de padrón que se ha realizado tanto fuera como dentro del país andino. Un registro que ha provocado cierta polémica, pues para algunos ha sido manipulado por el Gobierno.


«Es un argumento comprensible, teniendo en cuenta el contexto actual», explica Álvaro Will Ibáñez, abogado y uno de los coordinadores de la jornada electoral. «Los conflictos económicos que existen entre los empresarios y el Estado han alcanzado una dimensión social e incluso étnica. Y ahora que estamos en elecciones no es de extrañar que se ataque a cualquier cosa. Sin embargo, es imposible que el registro esté alterado. Además, ha supuesto un gran avance estadístico para el país. Y no hay que olvidar que la Corte Nacional Electoral de Bolivia es un órgano apolítico», dictamina el coordinador.


Entre salteñas callejeras (empanada andina de pollo) a euro y medio, y refrescos, los votantes acceden con lentitud y algarabía al interior del recinto. Medio centenar de mesas electorales – más otras 26 instaladas en otro centro – acogen a los votantes. Y aunque hay quejas por la «deficiente organización», muchos opinan que ahora «el emigrante boliviano afianza su derecho de pertenencia a su país».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)