FÚTBOL / Ligas española e italiana

Balotelli o el conflicto racial

El Mundo, PABLO DE LA CALLE, 05-12-2009

El partido Juventus – Inter de hoy, amenazado de suspensión si el italiano es insultado por los ultras Odiado por los intransigentes y víctima del racismo en su país de origen. Mario Balotelli Barwuah nació en Palermo en 1990 y a los dos años fue abandonado por sus padres y confiado a un matrimonio siciliano. Su primer apellido va encadenado a su familia adoptiva, el segundo hace referencia a sus progenitores ghaneses. Supermario ha destacado esta temporada como eficaz delantero del Inter, confirmando los optimistas vaticinios de los técnicos de las categorías inferiores del club lombardo. Desde los 15 años ha batido todos los récords de anotación de los equipos juveniles. Todos apuntan que es un portento, por eso no extraña que su nombre figurara en las agendas del Barcelona y Manchester.


El nuevo talento del fútbol epata por su juego y provoca conflictos en su condición extradeportiva. El hecho de ser negro e italiano genera irritación entre los sectores más radicales. Los ultras de la Juventus le desprecian y en varias ocasiones le han provocado con cánticos racistas. «Un negro italiano no existe», exclaman. Por esos improperios, la pasada campaña el equipo de Turín fue castigado a disputar un partido a puerta cerrada. Hoy (20.45 horas), Balotelli regresa al escenario hostil de Delle Alpi. El ambiente está tan caldeado, que si se repiten los insultos, el encuentro será suspendido durante el tiempo que el árbitro estime conveniente.


Javier Zanetti, capitán del Inter, ya ha advertido de sus intenciones: «No dudaré en pedir al árbitro que detenga el partido. Mario está tranquilo, sabe que no hay defensa contra la estupidez».


En la controversia también ha entrado Jose Mourinho, que apela a cuestiones de rivalidad deportiva. «No lo insultan por ser negro, sino porque es bueno, porque anota goles y es difícil de marcar».


Supermario se siente maltratado, pero se mantiene fiel a su país, por eso ha declinado el ofrecimiento de jugar con la selección de Ghana. Su ilusión es debutar con la escuadra azzurra, aunque su experiencia con la sub’21 fue desagradable. En una concentración en Roma, unos tifosi le increparon en un bar y le tiraron plátanos. Él, siempre frío, no respondió a la provocación.


Balotelli, veloz, corpulento (1,88 metros), buen rematador de cabeza y cuyo ídolo es Ronaldo, ha crecido en la adversidad y no le importa enfrentarse a sus padres biológicos. Recientemente les criticó por intentar beneficiarse de su notoriedad. «Desde que me abandonaron no han querido saber nada, y ahora quieren presumir de mí». Supermario, un tipo siempre reñido con la indiferencia.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)