Turquía llama al boicot contra Suiza
El Mundo, , 03-12-2009El Gobierno insta a los musulmanes a abandonar los bancos del país alpino Estambul
Los relojes suizos ya no darán la hora en Turquía. El titular de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, instó ayer a los musulmanes a retirar su dinero de los bancos del país alpino, después de que sus ciudadanos aprobaran en referéndum una iniciativa legal para prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas.
En declaraciones al periódico Hürriyet, el ministro turco dijo estar convencido de que el resultado de la consulta popular «animará» a los musulmanes a «reconsiderar su decisión de mantener el dinero en bancos suizos». Además, el titular de Asuntos Europeos invitó a trasladarlo a entidades financieras del país euroasiático, «las menos afectadas por la crisis financiera».
El resultado del referéndum ha dolido especialmente en Turquía, donde la condena ha sido unánime. «¿Qué relación hay entre el minarete de una mezquita y el fundamentalismo? Eso es algo ya pasado, un entendimiento primitivo que refleja la creciente ola de racismo y extrema derecha en Europa», lamentó el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, añadiendo que «la islamofobia es un crimen contra la humanidad, como el antisemitismo».
En su etapa como alcalde de Estambul, Erdogan recitó unos versos que han sido retomados por la derecha suiza: «Las mezquitas son nuestros cuarteles, los alminares nuestras bayonetas, las cúpulas nuestros cascos y los creyentes nuestros soldados». Este poema la costó la cárcel al ahora jefe del Gobierno, acusado entonces de «incitar al odio religioso». Y en Suiza, estos versos contribuyeron a prohibir los minaretes. «Este tipo de cosas no pueden ser llevadas a referéndum, son derechos que tenemos al nacer. Hablo como primer ministro de un país que ha demostrado que mezquitas y sinagogas pueden coexistir durante siglos», argumentó Erdogan. El líder islamista llamó a «rectificar el error lo antes posible», expresando su deseo de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos interceda.
En Suiza, con una población de 7,7 millones de habitantes, viven cerca de 400.000 musulmanes, la mayoría proveniente de Bosnia, Kosovo y Turquía. Además de los problemas sociales, la economía suiza podría verse afectada por la prohibición de los minaretes si los países musulmanes deciden boicotear el país. Las exportaciones a países musulmanes en 2008 alcanzaron el 7% del total. Suiza recibe cada año unos 250.000 turistas provenientes de países musulmanes, un 5% del total. «Aquellos que votaron a favor de la prohibición deben estar avergonzados y ser conscientes de que han contribuido a la intolerancia y el odio en el mundo», escribía ayer Orhan Cengiz en el periódico Zaman.
La condena en el país euroasiático ha sido rotunda y tanto el presidente Abdullah Gül como el ministro de Exteriores Ahmet Davutoglu se han sumado a las críticas. «Se está demostrando que la islamofobia ha llevado en Occidente al odio al islam. Es una vergüenza para los suizos», aseguró el jefe de Estado. Davutoglu, por su parte, ha llamado a trabajar a través de Naciones Unidas y de la Alianza de Civilizaciones «para alcanzar un mayor conocimiento y una mayor tolerancia».
En Suiza, la ministra de Exteriores Micheline Calmy – Rey reconoció que la prohibición supone nuevos riesgos para la seguridad del país. «Estamos preocupados por ese voto. Cada golpe a la coexistencia de diferentes culturas y religiones pone en peligro nuestra seguridad, porque las provocaciones generan otras provocaciones», aseguró la jefa de la diplomacia helvética.
Los Gobiernos de Francia y Suecia también han reprobado el resultado del referéndum suizo. En este sentido, el ministro turco de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, lamentó la no pertenencia de Berna a la Unión Europea. «Si Suiza fuese miembro de la UE habría sido obligada a mantener las regulaciones comunitarias», señaló, admitiendo que «existe disconformidad entre los Veintisiete sobre este hecho». «Si su actitud no cambia, Suiza será un museo de la intolerancia al aire libre», aseguró Bagis.
Las críticas han llegado incluso desde el partido de la oposición turco, el secular CHP. Su líder, Deniz Baykal, quien lleva años acusando al gobernante AKP de tener una «agenda oculta» para islamizar el país, habló así de la prohibición: «Es importante para Europa cuestionarse a sí misma y su visión del islam. Europa no puede simplemente ignorar esta cuestión». «Los alminares, como las campanas de las iglesias, son inseparables de las mezquitas», declaró por su parte el ministro de Turismo y Cultura, Ertugrul Gunay, tras conocerse el resultado.
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